Tras bambalinas

'El cielo de los presos'

Dentro de un año se cumplirá medio siglo de uno de los movimientos sociales que más ha marcado a nuestro país: el movimiento estudiantil de 1968, que la tarde del 2 de octubre concluyó con la matanza de Tlatelolco. Sobre el tema hemos visto, leído, escuchado, cientos de libros, reportajes, canciones, programas, películas, etcétera.

Por ello, resulta de entrada singular, por decir lo menos, encontrarse con una obra que vuelve a tocar hoy ese tema. ¿En verdad, hace falta? Se trata de El cielo de los presos, escrita y dirigida por Mauricio Bañuelos, que cuenta lo que sucede en una de las celdas del Campo Militar Número 1, horas después de la masacre en la Plaza de las Tres culturas. La trama es sencilla, pero bien llevada. Tres estudiantes y un obrero cuentan cómo llegaron ahí, y confrontan sus posturas ante lo sucedido, mientras dos militares los interrogan, golpean, etc… Si bien no hay nada nuevo en la trama, el texto está bien engarzado y corre con agilidad de la mano de un montaje simple pero efectivo. Incluso las rupturas espacio-temporales, para presentar a la novia de uno de los estudiantes, le dan un ritmo muy atinado que permite conocer más a fondo a los personajes. La obra cuenta con un buen elenco encabezado por Kristyan Ferrer, a quien de seguro todo mundo vio en Guten tag Ramón; Tatiana del Real, Gonzalo Vega Jr., Aarón Balderi, Emmanuel Orenday, Alfredo Gatica y el muy experimentado Héctor Kotsifakis (quien alterna con Jorge de los Reyes). Muy buen trabajo en el escenario, comprometido, sentido. Da gusto ver a tan efectivos actores. Mientras avanza la trama, me veo cada vez más interesado; ¿por qué? En uno de los diálogos del personaje que interpreta Kristyan le dice a su novia: “Estoy seguro de que vamos a ganar. Somos más los buenos que los malos, y es seguro que vamos a ganar”. Han pasado casi 50 años desde entonces, y parece ser que los buenos presagios del personaje no se han cumplido. Arrancó 2017 con un país lleno de protestas, violencia, alzas, sorpresas desagradables… Los temas que trata siguen siendo cosa de todos los días en México. Por ello la respuesta a la pregunta inicial es un contundente sí: Es indispensable que el teatro hable aún de estas cosas… que “no se olvidan”

hugohernandez@mejorteatro.com