Tras bambalinas

"Una noche en la playa"

Hace algunos meses, luego del estreno para la prensa de la obra Un hombre ajeno, escrita y dirigida por Alejandro Ricaño, pregunté al exitoso dramaturgo si alguna vez había dirigido o si le gustaría dirigir algún texto no escrito por él, a lo que el joven autor respondió tajantemente que no.

Sin embargo, hoy nos encontramos en la cartelera con la obra Una noche en la playa, dirigida por Ricaño, pero escrita por Javier Veiga.

La razón, aunque de manera indirecta, la da el mismo director en el programa de mano cuando explica por qué decidió llevar este texto a escena y argumenta que la obra nos queda a los mexicanos “como un condenado traje hecho a la medida. Teatro español que parece escrito para México”.

Como sus propios textos, en Una noche en la playa, Ricaño toca temas que hablan al hombre de hoy. “En este caso, uno de los principales males que adolece nuestra sociedad: no somos capaces de hacernos responsables de nosotros mismos. Y cuando lo intentamos, siempre hay un pez más grande esperando para comernos”.

Una noche en la playa  cuenta una historia que va dando giros inesperados permanentemente. Cuando parece ser que se ha establecido una situación, hay una vuelta de tuerca que hace girar la trama hacia un rumbo inesperado, y así en varias ocasiones a lo largo del montaje, por lo que el espectador  está en constante sorpresa.

Un humor ácido, negro en algunos momentos, inteligente en todos, es lo que ofrece Una noche en la playa, y para lograrlo se apoya en el trabajo brillante de sus dos intérpretes: Odiseo Bichir y Alfonso Dosal.

Cada uno de estos dos actores por su lado se ha ganado a pulso el reconocimiento generalizado como histriones estupendos en toda la extensión de la palabra. La obra es una comedia con toques de thriller, melodrama, incluso de pieza, por lo que exige a sus intérpretes una amplia gama de tonos y actitudes que Bichir y Dosal despliegan a plenitud.

Da mucho gusto encontrarse, además, con que este montaje es resultado del trabajo y la unión de dos nuevas y muy jóvenes productoras: Ana Bracho y Paula Sánchez Navarro, que han cuidado al máximo cada uno de los detalles, por lo que estamos frente a un montaje no solo conmovedor, sino también minucioso en todos sus aspectos.

Una noche en la playa, un montaje lleno de talentos a los que vale mucho la pena acercarse.

hugohernandez@mejorteatro.com