Tras bambalinas

‘La divina ilusión’

Afirmar tajantemente, y de entrada, que es la mejor obra que he visto en mucho tiempo, quizá pueda sonar exagerado. Sin embargo, no lo es; por ello trataré de explicar razonadamente los porqués de mi gran, enorme, gigantesco entusiasmo.

Se trata de La divina ilusión, que a partir de la figura de la mítica actriz francesa Sarah Bernhardt cuenta una historia en la que se entretejen de manera magistral temas aparentemente lejanos entre sí como arte, injusticia, poder, abusos, dinero, teatro, religión, pederastia, sumisión, reglas dramatúrgicas, muerte, vocación…

Escrita por el quebequense Michel Marc Bouchard, de quien hemos conocido en México Los endebles y Tom en la Granja, La divina ilusión nace de una anécdota real: durante sus legendarias giras por América, La divina Sarah visitó Quebec, donde pronunció un par de discursos incendiarios que son el pretexto para que este dramaturgo cree una situación que resulta por un lado tremendamente hilarante y por el otro dolorosa e impactante, que no descubriré para no anticipar la fuerte y muy actual trama.

El texto es realmente brillante, con diálogos ingeniosos, creativos, divertidos, y al mismo tiempo con momentos reflexivos, frases e ideas profundas y contundentes.

A esto hay que sumar la estupenda y creativa dirección de Boris Schoemann, quien saca el mayor partido posible a cada detalle en el texto, la actuación y a cada rincón del minúsculo foro, con la ayuda de la brillante escenografía e iluminación de Fernando Flores Trejo, así como al atinado y hermoso vestuario de Estela Fagoaga; y todo redondeado con la música original de Joaquín López Chas.

Y, por supuesto, ovaciones para el inmejorable elenco. Todos, de verdad, están estupendos: Habrá que comenzar por Pilar Boliver, excelente como Sarah, tanto en los momentos grandilocuentes como en las situaciones pequeñas, íntimas y reflexivas. Brillantes también, como siempre, Miguel Conde, Malahat Sánchez, Constantino Morán, Olivia Lagunas, Miguel Corral, Carmen Ramos, y los jóvenes Servando Anacarsis Ramos y Gabriela Guraieb.

Y mención especial, para subrayar su gran talento y estupendo trabajo de Dali González y Eugenio Rubio. Con actores jóvenes como ellos, nuestro teatro tiene larga vida por delante.

La divina ilusión se presenta en el teatro La Capilla (en Coyoacán) los lunes y martes de este mes. La mejor obra que he visto en mucho tiempo. No me crea, vaya a verla y compruébelo usted mismo.

hugohernandez@mejorteatro.com