Tras bambalinas

'La guerra en la niebla'

Mientras esperábamos la tercera llamada, los amigos con los que fui al teatro (seis en total) hacíamos un repaso de las obras que de Alejandro Ricaño habíamos visto cada uno: Cinco, tres, ninguna, fueron las respuestas… a las que se agregó “y me dijeron que ésta es buenísima”, fue el común denominador. Cabe apuntar que estos amigos todos son asistentes asiduos al teatro y sus edades fluctúan entre los 22 y los 76 años. De distintos estratos sociales, culturales, políticos, etc. En conclusión, un buen grupo representativo. De todos, quizá yo sea el que más ha visto el trabajo de Ricaño. Me encanta como dramaturgo y como director. Más pequeños que el Guggenheim, El amor de las luciérnagas, Hotel Good luck, Cada vez nos despedimos mejor, Lo que queda de nosotros. He disfrutado cada una, por su historia, por el texto, por la singular construcción narrativa, por la propuesta escénica… A esto hay que agregar la recomendación de una amiga teatrera quien me dijo: “Ésta es mi obra ideal. Si yo la hubiera escrito y dirigido, así sería; con este elenco, con estos creativos. Así; igualita”.

Además del texto, Ricaño es responsable de la dirección. Y ese elenco ideal al que hace referencia mi amiga lo integran Lisa Owen, Arturo Ríos, Álvaro Guerrero, Adrián Vázquez y Sara Pinet. A esto hay que agregar un programa de mano (los leo siempre de principio a fin) bien hecho, en el que veo que esta obra se realiza con el estímulo fiscal del Efiteatro, es decir que recibe dinero de nuestros impuestos. Con esas altísimas expectativas llego a ver La guerra en la niebla que se presenta con enorme afluencia. Una sala llena, que incluye dos o tres estrellas de la actualidad teatral, anticipa una experiencia de ésas que recordarán por años. Y sí, creo que así será, al menos para mí. Desafortunadamente no se tratará de un buen recuerdo. Al terminar la función, en un solo acto de hora y 20 minutos, platico con mis acompañantes. El denominador común es el desencanto, que se resume en la respuesta de una de ellas a la pregunta ¿qué tal la obra?: “Bien, a secas” y cambia de tema. Con el paso de las horas y los días lo que vi el pasado domingo en el Foro Lucerna, me gusta cada vez menos.

hugohernandez@mejorteatro.com