Tras bambalinas

"La doncella ponzoñosa"

Hace siglos, en la Grecia clásica el teatro se representaba siempre con máscaras. El público no veía la cara de los actores, sino que conocía a los personajes a través de las máscaras que aquellos portaban.

Las máscaras, aunque suene obvio decirlo, no cambian de expresión; todo el tiempo tienen el mismo gesto y el trabajo del intérprete se vuelve doblemente difícil, pues todo lo que debe comunicar recae en la voz  y en su cuerpo.

Cuando me invitaron a ver un trabajo del Laboratorio de la Máscara, lo primero que me pregunté fue: ¿me gustará? La respuesta me llegó al saber que como parte de la compañía estaban tres personas que respeto ampliamente por su pasión, dedicación y talento para el teatro.

Primero la directora de los montajes, Alicia Martínez Álvarez, después el productor ejecutivo, Marco Limarck, y finalmente un joven actor, a quien tuve el gusto de conocer en una temporada teatral, Alfonso Dosal, un verdadero ejemplo de compromiso y pasión por la escena.

Fue así que vi El viaje de Tina, me fascinó. ¡Qué trabajo!, cuidado, inteligente, profundo, divertido. Luego vi Cómo vivir con los  hombres cuando se es un gigante, igualmente estupenda, y ahora llega La doncella  ponzoñosa, con la que el Laboratorio de la Máscara cierra su ciclo Entre Guerras y Fronteras, en el que se han abocado a temas de carácter social que aún hoy, en pleno siglo XXI, agobian a los pueblos.

Escrita por Martín López Brie, con la dirección escénica de Martínez    Álvarez, La doncella ponzoñosa es la actualización de un viejo relato, en el que poder, odio, guerra, dominio, arrepentimiento, amor y tolerancia juegan un papel capital.

No contaré la anécdota, porque descubrirla es parte del encanto de este montaje, baste señalar que atrapa la atención de niños y adultos y no la suelta durante los 90 minutos que dura la función.

Aplauso especial para el creador de las máscaras y el vestuario,   Édgar Saner, y para los músicos que participan en esta puesta en escena, que dan con exactitud y gran impacto cada uno de los puntos climáticos, las atmósferas y el ritmo de la obra.

Y bravo también al excelente reparto.

La doncella ponzoñosa se presenta todos los sábados y domingos de agosto a las 13 horas en el teatro Benito Juárez, a un costado del Monumento a la Madre, en la esquina de Reforma e Insurgentes.

Un trabajo de verdad estupendo y que no debe perderse.

 

hugohernandez@mejorteatro.com