Tras bambalinas

‘Déjame entrar’

Vampiros es un tema que ha dado material a lo largo de los siglos a múltiples y diversas manifestaciones artísticas literatura, pintura, música, danza, teatro, escultura…

Y como es obvio suponer se trata de historias terroríficas en las que abunda la sangre y, por supuesto, la muerte.

En los últimos años, quizá ya algunos lustros, la figura del vampiro se ha ‘dulcificado’ vía las películas y series juveniles. Por ello, hace poco llamó poderosamente la atención una novela sueca (que ya ha arrojado dos adaptaciones cinematográficas y una serie de televisión) en la que se aborda el vampirismo a través de una historia de adolescentes, casi niños, en los que el mítico asunto colmillos-sangre-muerte es casi un pretexto para hablar de temas reales y muy graves como bullying, soledad o violencia intrafamiliar, entre otros.

Se trata de Déjame entrar, que ahora convertida en puesta en escena llega a los escenarios mexicanos, luego de triunfar en Nueva York y Londres, de la mano de un equipo creativo que reúne a algunos de los artistas más importantes de la actualidad teatral de nuestro país.

Mire usted si no: Hugo Arrevillaga, dirección de escena; Jorge Ballina, escenografía; Ingrid Sac, iluminación; Jerildy Bosch, vestuario, e Irene Azuela y Berenice González, en la producción.

La anécdota es la siguente: Óscar es un tímido niño de doce años, víctima de bullying en el colegio, que se hace amigo de Eli, una misteriosa vecina que aparenta su misma edad y cuya llegada a la ciudad coincide con una serie de inexplicables muertes. A pesar de que Óscar sospecha que Eli es un ser “particular”, intenta que su amistad esté por encima de su desconfianza. Al mismo tiempo que la investigación de la policía se desarrolla y empieza a apuntar hacia la presencia de un asesino múltiple en la localidad, Óscar va descubriendo la verdadera identidad de Eli, y…

Múltiples escenarios (logrados estupendamente gracias a la dupla Ballina-Sac), ritmo lento y atemorizante, más personajes repulsivos y entrañables son la base de esta puesta en escena en la que destaca el trabajo de los muy jóvenes Saraswati Valladeres y Diego Velázquez, apuntalados por viejos lobos de mar como son Adrián Vázquez, Claudio Lafarga, Yuriria del Valle y Constantino Morán.

Déjame entrar, en el Foro Shakespeare de viernes a domingo. Vaya y júzguela usted.

hugohernandez@mejorteatro.com