Tras bambalinas

"La danza circular de María"

Madurez es un concepto que todos los jueves flota en el aire en el pequeño foro del Círculo Teatral, donde el público se estremece con cada escena de La danza circular de María.

Madurez, primero, por el texto del dramaturgo Medardo Treviño, quien trae a escena un caso que cimbró a la opinión pública: la muerte en Tamaulipas de 72 indocumentados centro y sudamericanos que viajaban a EU, asesinados y enterrados clandestinamente.

Usando como botón de muestra el caso de una mujer colombiana y uno de los sicarios, Treviño nos presenta el horror de lo que tuvo que haber sido aquella masacre. Su texto es sólido, conmovedor, bien estructurado, maduro.

Igual calificativo puede aplicarse al trabajo de Víctor Carpinteiro en la dirección escénica. Al ver lo que ha logrado con sus actores, no cabe duda de que Víctor es, antes que nada, también un gran actor. La puesta en escena es íntima, detallista. El público está a un metro de distancia y percibe cada gesto, cada guiño, cada inflexión en la voz y Carpinteiro extrema la precaución para que esos pequeñísimos detalles hagan la enorme diferencia.

Ahora bien, igualmente maduras son las actuaciones de Ángeles Marín y Javier Escobar, quienes materialmente se transforman en esa madre colombiana desolada y abatida que busca a su hijo y en el matón a sueldo que debe cumplir su horrible deber sin importarle a quién tiene enfrente.

A ambos los he visto en muchas ocasiones y nunca como ahora me han maravillado e impactado sus trabajos. El tamaño del espacio escénico, realmente íntimo, les permite trabajar artesanalmente cada momento y conectar casi personalmente con cada espectador.

La terrible tragedia que se vive día a día a lo largo y ancho de nuestro país con los indocumentados que viajan hacia Estados Unidos es proyectada con toda su dolorosa realidad en esta puesta en escena que cumple a cabalidad la tarea esencial del teatro: hacer sentir y pensar a su público.

Felicidades a cada uno de los integrantes de esta compañía y la invitación para que el próximo jueves, usted, querido lector, se apersone en el número 107 de la calle Veracruz, en la Condesa, para vivir una de esas experiencias que  solo el buen teatro es capaz de proporcionarnos.

hugohernandez@mejorteatro.com