Tras bambalinas

"El crédito"

Aunque parezca mentira, en sus ya casi 40 años de trayectoria, Héctor Suárez Gomís nunca había actuado al lado de su papá. Cierto es que don  Héctor dirigió a su hijo en su muy exitoso espectáculo de stand up El pelón en sus tiempos de cólera, pero pararse uno frente al otro ante un público no había sucedido sino hasta hoy, en que juntos presentan El crédito, una obra que ya nada más por este motivo vale la pena verla.

Por fortuna, hay otras muchas razones para correr a disfrutar de esta puesta en escena. He aquí un puñado de ellas:

La primera es que se trata de un texto escrito por Jordi Galcerán, sin duda el dramaturgo español más sólido y exitoso de la última década, que a nuestro país ha llegado con obras como El método Grönholm y Palabras encadenadas, que tienen en común una hibridación en su género, pues para algunos se trata de farsas, otros las califican de comedias, de tragicomedias o incluso  de piezas.

Sean lo que sean, se trata de  historias muy divertidas y paradójicamente crueles  y descarnadas que son fiel reflejo del tipo de sociedad predominante en el  mundo de hoy. 

No por nada El crédito ha sido un exitazo simultáneo en Madrid y Barcelona, donde triunfa con localidades agotadas desde hace meses, y está por estrenarse  en una decena de ciudades en todo el mundo, pues el ser humano es el mismo en cualquier latitud del planeta.

Una segunda y sólida razón es que el trabajo de dirección escénica y la adaptación del texto son de Alfonso Cárcamo, un talentoso y muy creativo hombre de teatro que una vez más demuestra su inagotable imaginación y solidez.

Y la tercera y más importante  de los   motivos para correr a ver esta obra es el trabajo de dos grandes, realmente grandes actores.  Hay que aplaudir de pie la entrega, la exactitud, la brillantez de don Héctor Suárez, quien se mueve como pez en el agua en todo momento y pasa campantemente de los momentos  cómicos a otros oscuros de esta historia.

Y bravo también aquí a Suárez Gomís, quien cumple en esta puesta  un sueño, del  que sale muy airioso.

Bravo por El crédito, una de esas obras que mientras transcurren te hacen reír mucho, y cuando acaban te dejan pensando… también mucho.

hugohernandez@mejorteatro.com