Tras bambalinas

'Los corderos'

Conocí a Daniel Veronese hace unos cinco o seis años cuando vino a México para dirigir la obra Gorda, con la que ya había cosechado un gran éxito en su natal Argentina.

Todo el elenco, y la compañía en general, quedó encantado con su trabajo: minucioso, detallista, intenso. En aquella ocasión Veronese llevó a escena un texto de Neil Labutte y el resultado fue extraordinario.

Sin embargo, gente que conocía su trabajo como dramaturgo me advirtió que lo mejor de Veronese era verlo dirigir sus propios textos. Pude comprobarlo hace algunos años con Mujeres soñaron caballos, una singular, fuerte y desconcertante puesta en escena que primero se presentó con un elenco argentino y posteriormente con uno mexicano. En ambos casos con gran aceptación.

Ahora Veronese está de regreso en México con una puesta en escena de la que es autor y director: Los corderos.

Se trata nuevamente de una historia desconcertante, muy impactante, violenta.

Como en Mujeres..., Los corderos sucede en un pequeño espacio, claustrofóbico, en el que coinciden cinco personajes en un momento capital y angustiante de sus vidas.

En esa ocasión Veronese es responsable no solo de la dramaturgia y la dirección, sino también del diseño de la escenografía (además de la iluminación y el vestuario) la cual sirve para incrementar la sensación de estrechez y opresión que agobia a los personajes.

Un montaje de esta naturaleza requiere del trabajo de muy buenos actores, y aquí los hay.

Felicitaciones a Nailea Norvind, Arturo Barba, Alejandro Calva, Carlos Valencia y Andrea Guerrero, quienes están más que a la altura de la fuerza y la intensidad que exige un montaje como éste.

Un aplauso especial para Arturo Barba, quien se ha convertido en un incansable promotor y productor teatral. Está ahora no solo como actor en Los corderos, donde también es productor ejecutivo (junto con David Franco); también está al frente de la producción de Razones para ser bonita (y fue actor en la misma) que triunfa en el teatro San Jerónimo (Independencia o Lídice, como quiera usted llamarle) y prepara ya el montaje del clásico contemporáneo ¿Quién teme a Virginia Woolf? Felicidades Arturo.

Los corderos se presenta en la sala Chopin, en funciones de viernes a domingo.