Tras bambalinas

"Los arrepentidos"

No recuerdo exactamente cuándo fue la primera vez que los vi en un escenario, pero a ambos los he podido disfrutar decenas de veces. Y cada una de ellas ha sido estupenda.

Con el riesgo de resultar excesivo me atrevo a afirmar que ella es una de las mejores actrices de nuestro país y él está en vías de serlo.

Se trata de Margarita Sanz y Alejandro Calva, cuyos nombres por sí solos debieran bastar para abarrotar el teatro en el que comparten escenario.

A sus nombres hay que agregar una puesta en escena distinta, atractiva, interesante,  inteligente e incluso, si se le quiere ver ese ángulo, morbosa.

Se trata de Los arrepentidos, que se ha convertido en un imán de taquilla lunes y martes en el teatro Helénico.

Se trata de una historia de teatro documental, sucedida hace apenas unos años en Suecia, que recrea el encuentro de dos hombres transexuales que, luego de haberse operado para convertirse en mujeres, se arrepienten y deciden volver a someterse a cirugía para regresar a ser hombres.

Original de Marcus Lindeen y con la dirección de Sebastián Sánchez Amunátegui, Los arrepentidos es un montaje fuerte, estremecedor, en el que se dicen y se escuchan declaraciones que hacen cimbrar al público.

No se trata de únicamente el asunto del cambio de sexo, que evidentemente es lo más obvio y más estremecedor, Los arrepentidos habla de la búsqueda de identidad, del problema de la desadaptación, de la infelicidad por no encontrar un lugar en el mundo y del desamor.

No sé cómo haya sido la puesta original en Suecia, pero aquí el director optó por un montaje escueto, minimalista, con lo elemental, que permite y obliga al espectador a concentrarse en el trabajo actoral, que evidentemente es estupendo.

Margarita Sanz, aunque suene a lugar común, borda cada momento, cada diálogo, cada escena de esta historia y nos ofrece un personaje fuerte, contundente, que nos hace olvidar que es una mujer  interpretando a  hombre que se transformó en mujer.

Su voz, sus gestos, sus movimientos son exactos, perfectos.

Una actuación de estos alcances solo podía darse teniendo enfrente a alguien capaz de dar la réplica exacta, y Alejandro Calva lo logra, y por mucho.

Los arrepentidos es una muestra de la calidad del buen, maravilloso teatro que tenemos hoy en día en esta ciudad y que todos debemos correr a ver.