Tras bambalinas

La academia de Lola Cortés

En el número 40 de la calle de Yosemite,  a dos cuadras del World Trade Center de la Ciudad de México, un sueño se ha hecho realidad.

Y para ser precisos, más que un sueño se trata de una fábrica de sueños, de un catalizador para los anhelos o de un trampolín para las ilusiones.

Es la academia artística de Lola Cortés, Lolita para quienes hemos seguido y admirado su carrera desde hace casi 40 años, cuando debutó en aquella inolvidable versión de Anita la huerfanita.

Hoy, convertida en la indiscutible Reina de los musicales, amén de una muy eficaz conductora televisiva y una más que autorizada crítica musical, Lola quiere compartir su amplia experiencia con todos los aspirantes a actores, cantantes y bailarines, y ha fundado esta escuela (con el apoyo del actor y conductor Fernando Lozano y el periodista Paco Lalas), en la que preparan a las nuevas generaciones para el cada vez más competido ambiente artístico.

Ahora bien, esta fábrica de sueños ofrece atractivos no solo para los que quieren estar arriba de un escenario, sino también para el público, pues la Academia de Lola Cortés en las mañanas funciona como escuela y en las noches como foro teatral, y a juzgar por mi experiencia es, en ambos terrenos, un verdadero éxito.

Actualmente de jueves a domingo presentan Teatro en Corto, que emula el formato del microteatro; es decir, obras de 15 minutos, en 15 metros cuadrados para 15 espectadores.

Ocho son las obras que se presentan actualmente en este ciclo (solo hasta el 5 de octubre), entre las que se encuentra Sí, mi amor, lo que tú digas, de Víctor Salinas, y dirigida por Miguel Hernández, quien hace su debut en estos terrenos con el pie derecho.

¿Un sueño, un juego, una alucinación, un equívoco? ¿Qué es exactamente lo que le pasa la pareja  protagónica de esta puesta en escena el día que precisamente formalizarán su relación?

Se trata de una comedia realmente divertida en la que Regina Blandón y Efraín Berry muestran una vez más su versatilidad actoral.  No hay en ella nada de aquella famosísima Bibi Peluche, y en él tampoco nada del galán del musical Mentiras. Hay un trabajo histriónico muy bien resuelto y que el público puede disfrutar a centímetros de distancia.

Bravo para Teatro en Corto, y bravo, doble, para Lola Cortés por este logro, más que merecido, en su brillantísima carrera.

hugohernandez@mejorteatro.com