Tras bambalinas

"WIT"

Conocí esta obra hace cerca de dos décadas en un montaje dirigido y protagonizado por mi muy admirada Susana Alexander. Recuerdo aún la emoción de ver una puesta en escena conmovedora, estrujante, inolvidable que se tituló entonces Punto y coma.

Por ello es que con ciertas reservas me acerqué a la nueva puesta en escena de este texto, que ahora se presenta bajo su título original: Wit.

Pocas en realidad eran mis reservas, pues al frente del montaje está un joven director que con pasos agigantados se ha ganado un lugar en el teatro, con montajes sólidos, valientes, creativos y variados. Se trata de Diego del Río, de quien he aplaudido brillantes obras como Master class, El principio de Arquímedes, Espejos, Tribusy El chofer y laseñora Daisy, entre otros.

Escrita por Margaret Edson, Wit (Despertar a la vida) es una de esas historias cuyo título es una intriga que se va desenvolviendo conforme conoce uno la trama, y es ahí que entiende la importancia del mismo. Muy atinado por parte de Susana Alexander llamarle en aquel primer montaje Punto y coma; y muy atinado, también, dejarle hoy su nombre original.

Vale mucho la pena descubrir el porqué.   

Wit cuenta la lucha de una mujer, Vivian Bearing, contra el cáncer ovárico. Doctora en Filosofía, y especialista en la poesía de John Donne, el personaje de esta obra es una especie de narrador que presencia y vive su drama de manera simultánea, por lo que va acotando la acción con comentarios que le permiten, por un lado, mantener la lejanía y la frialdad, y por el otro, involucrarse y apasionarse con cada momento de su agonía.

Estupendo el nada fácil trabajo de Paloma  Woolrich como Vivian, una mujer dura, inquisitiva, intolerante en  muchos momentos, y más duro aún por los permanentes rompimientos a los que debe enfrentarse. Bravo, de verdad, por una actuación estupenda.

Comparten el escenario con Paloma, cuatro estupendos actores: los veteranos Fernando Becerril y Concepción Márquez, y los jóvenes, pero también muy experimentados, Luis Arrieta y Marisa Rubio.

Gran parte de la fluidez y profundidad que se logra en esta compleja puesta en escena se logra gracias a la muy atinada escenografía diseñada por Laura Rode, David Lombrozo y David Ahedo, y a la cuidadosa iluminación de Matías Gorlero.

Wit es una obra devastadora, tremenda, que muestra la fragilidad del ser humano, y que nos permite acercarnos a la esencia de una persona aparentemente fuerte que en el fondo no deja de ser otra cosa que un niño en busca de la felicidad.  

hugohernandez@mejorteatro.com