Tras bambalinas

Tradicional pastorela mexicana

Aunque en la actualidad el  teatro cumple principalmente una función de entretenimiento, a lo largo de la historia ha desempeñado las más diversas tareas. Nació, de hecho, como una ceremonia religiosa, también ha sido instrumento pedagógico, motor de levantamientos sociales, creador de conciencias cívicas, e incluso herramienta evangelizadora.

En este último rubro se encuentran precisamente las pastorelas,  escenificaciones que nacieron en nuestro país durante la época de la Conquista y la Colonia, como una de las formas más efectivas de dar a conocer, hacer entender e interiorizar  a los pueblos indígenas en la religión católica.

Junto con las posadas y la flor de Nochebuena, las pastorelas son la contribución de nuestro país a las celebraciones navideñas en el mundo. Unas contribuciones, por cierto, llenas de simbolismo, en los que cada uno de sus componentes se relaciona directa y ampliamente con la liturgia católica, aunque con el paso del tiempo se han convertido en totalmente laicos.

Por ejemplo, en las pastorelas hay siempre tres elementos inamovibles que resumen el objetivo  central de la representación teatral: el bien, personificado habitualmente por un ángel; el mal, representado por el diablo; y la humanidad plasmado en los pastores.

El hilo narrativo es siempre el mismo: al enterarse del inminente nacimiento del Niño Dios, los pastores emprenden el viaje para ir a adorarle, para tratar de impedir que lo hagan, el diablo les irá poniendo tentaciones, que ellos vencerán invariablemente con la ayuda del ángel.

Sobre estas premisas se levantan todas las pastorelas, que se adecuan a los distintos públicos, edades, etc; y aunque las hay en tono serio, la mayoría son comedias.  

Personalmente una de las que más me han gustado es la Tradicional pastorela mexicana, que inició su temporada en el Claustro del teatro Helénico, donde ofrece dos funciones cada día (18 y 20:15 horas), hasta el 28 de diciembre.

En esta puesta en escena dirigida por Eduardo Acosta, la diversión se multiplica, pues no hay un ángel, sino dos, los pastores son mexicanísimos y hasta un poco albureros, y los diablos son 7, representando a los pecados capitales.

Brillante cuadro de actores en el que destacan Carmen Herrera, Avelina Correa, Yolanda Martínez, Dalila Zúñiga, Roberto Uscanga y Fabián Pazzo.

Además de la divertidísima puesta en escena, el público puede disfrutar de ponche, tamales, piñatas, y la tradicional letanía y pedida de posada. Todo ya incluido en el precio.

Es tiempo de pastorelas, aprovechémoslo.

hugohernandez@mejorteatro.com