Tras bambalinas

"Sexy laundry"

Soy chillón. Lo reconozco. Me emociono hasta las lágrimas con un buen libro, una película entrañable o una conmovedora obra de teatro. Es catártico, es liberador, es sanador. Y esas sensaciones las acabo de volver a vivir con la comedia Sexy laundry, en la que el público se ríe tanto como se conmueve y emociona.

Escrita por la canadiense Michele Riml, Sexy laundry es una emotiva comedia en la que una pareja se lanza a la aventura de intentar revivir la pasión que ha quedado sepultada por la rutina, el tiempo, los hijos… el matrimonio.

Para lograrlo, Ana y Luis, los protagonistas, se encierran un fin de semana en un cuarto de hotel, y siguiendo los consejos de un libro de autoayuda para parejas, irán descubriendo que su situación es mucho más preocupante de lo que ellos mismos pensaban. Tanto, que al final lo que parecía una llovizna termina por convertirse en un huracán.

Divertida, atrevida, irreverente, ingeniosa, conmovedora, muchos son los  calificativos que se pueden aplicar a esta historia, con la que el público se siente plenamente identificado. Y es que todos tenemos una pareja cercana, ya sea la propia, o nuestros padres, o amigos, o… No por nada, el slogan de la obra resume: Esta es la historia de todas las parejas del mundo.

Al excelente texto, muy bien adaptado a nuestra idiosincrasia por Claudia Romero y Manuel R. Ajenjo, hay que sumarle una ágil y muy atinada dirección de Jaime Matarredona, quien por méritos propios se ha ganado un lugar entre los más activos y destacados creativos de nuestro teatro.

Ahora bien, el gran aplauso de la noche es para el elenco: dos actores sólidos, consistentes, con un talento y un oficio indiscutibles. Ellos son César Bono y Raquel Garza.

Él, ante la prueba de fuego de regresar al teatro luego del parteaguas que fue en su carrera el monólogo Defendiendo al cavernícola. Aquí el público volverá a encontrarlo en un trabajo conmovedor y labrado a mano. 

Por lo que toca a Raquel Garza, es maravilloso verla en un personaje maduro, lleno de matices y que le permite lucir la gran actriz que es, tanto en las partes de comedias como en el melodrama. 

Sexy Laundry es una obra que todo mundo debe ver para reír y/o llorar,  y en la que, sin duda, se verá reflejado en el escenario.

hugohernandez@mejorteatro.com