Tras bambalinas

"Locos por el té"

Al maestro Vicente Leñero,
in memoriam

Hace alrededor de 40 años vi por primera vez a Susana Alexander en el teatro. Fue en el montaje de la tragedia griega Electra, que ella protagonizaba al lado de doña Ofelia Guilmáin y Héctor Bonilla. Recuerdo que me impactó su fuerza, su pasión, su entrega.

Desde entonces la he seguido afanosamente por todos los escenarios. Sus obras, sus unipersonales, sus espectáculos de poesía, sus lecturas dramatizadas. La he visto decenas de veces y he podido comprobar que aquella primera impresión no fue casual: Susana es una actriz única, que en cada trabajo, en cada función, en cada escena deja el alma.

Hoy, en Locos por el té, veo con enorme gusto y admiración que Susana, La Gran Señora Alexander, sigue tan fresca y comprometida como siempre.

En esta divertidísima puesta en escena, que cuenta los muchos problemas que se viven al interior de una enloquecida compañía teatral que intenta montar un vodevil (titulado precisamente Locos por el té), Susana da vida a una gran diva de la escena, que se ve “obligada” a compartir el escenario con actores inexpertos y sin talento, lo cual provoca una serie de desventuras que mantienen al público en la carcajada permanente durante dos horas.

Nacida en Francia, donde recibió el premio Moliere a la mejor comedia del año, Locos por el  té es una puesta en escena que permite al público “meterse en las tripas” del teatro, y conocer desde dentro cómo se construye una puesta en escena, lo cual siempre resulta fascinante.

Cada escena, cada personaje, cada momento está perfectamente trazado y retratan a la perfección los distintos engranajes del teatro.

La dirección de escena, de Vanesa Vizcarra, es estupenda y permite el lucimiento de cada uno de los actores. Por ello, un aplauso para Juan Ignacio Aranda, Ulises de la Torre, Cecilia Romo, Claudia Nin, Jack Duarte, Ricardo Maza, Gustavo Egelhaaf y Julio César Luna, quienes se lucen en grande.

Bravo también para los productores de esta comedia, Morris Gilbert y Federico González Compeán, quienes con gran visión llevan a escena una obra como ésta, cuyo objetivo principal es hacer reír al público, en un momento en que tanta falta nos hace.

Y bravo, una vez más, al brillantísimo trabajo de Alexander, La Grande.  

hugohernandez@mejorteatro.com