Tras bambalinas

Enamórese de la música

Debe tener 4 o 5 años, ya perdí la cuenta, se llama Néstor y desde que nació se ha movido en el mundo de la música; bueno en realidad desde antes de nacer, pues sus padres son la excelente soprano Irasema Terrazas y el talentoso Jaime Matarredona, director de teatro y ópera, por lo que los nueve meses de su gestación debieron ser seguramente muy musicales.

Aunque se ha sabido siempre, en las últimas décadas se ha podido comprobar científicamente que la música juega un papel capital en el desarrollo de los niños en el vientre de sus madres; por ello es que con toda seguridad Néstor no solo ama la música, sino que ha crecido mejor que algunos otros pequeños que no tuvieron ese entorno.

Sin embargo, como dice la sabiduría popular, más vale tarde que nunca, y es por ello que hay que celebrar que el matrimonio Matarredona-Terrazas, en colaboración con la compañía Arpegio, sostenga contra viento y marea su proyecto de ópera para niños, gracias al cual muchos infantes (y sus papás) han descubierto que lejos de ser éste un género aburrido y solemne, es divertido, ágil, atractivo, incluso moderno y atrevido.

Y como botón de muestra hay que acercarse mañana sábado y los próximos domingos 17 y 24 de abril, al teatro Banamex Santa Fe, donde se presentará la ópera para niños Bastián y Bastiana, que fue escrita por ese genio de la música llamado Mozart, cuando apenas tenía 12 años de edad.

Se trata de una muy atinada y actual versión, adaptada por Jaime, quien ha acercado esta anécdota al mundo y al lenguaje de los niños de hoy con una estética cercana al tan de moda Monster high.

Una escenografía virtual, un vestuario posmoderno (con pelucas de colores eléctricos), y una puesta en escena que se apoya en las cada vez más preponderantes redes sociales, es lo que el público encontrará en un montaje de poco más de una hora, y que deja un gratísimo sabor de boca.

Brillantes la actuación y las voces de Irasema Terazas, Hugo Colín y Charles Oppenheim, que atrapan la atención de chicos y grandes (como rezan los clásicos) con un trabajo impecable.

Bravo a los maestros Isaac Saúl y Karina Peña, quienes alternan al piano y complementan a la perfección el ambiente que requiere esta divertida puesta en escena que, se lo aseguro, lo hará enamorarse de la ópera. Se lo prometo.


hugohernandez@mejorteatro.com