Tras bambalinas

'Lo que queda de nosotros'

El teatro ofrece, sin dudarlo, posibilidades infinitas. Historias, personajes, montajes, géneros, estilos, estructuras... se combinan hasta el infinito y el lenguaje escénico se vuelve ilimitado.

Pienso en esto mientras espero que arranque la función de Lo que queda de nosotros, en el teatro Banamex Santa Fe. No tengo ni idea de qué trata. Pero una persona en cuyo criterio confío me aseguró que me iba a gustar. A encantar, fueron sus palabras.

Otro factor que me anima a asistir es que la obra es de Alejandro Ricaño, en coautoría con Sara Pinet, y el mismo Ricaño, cuyos trabajos admiro y he elogiado permanentemente, es director de escena.

Permiten la entrada del público a la sala hasta la segunda llamada, entiendo el porqué al ver sobre el escenario una larga mesa de madera con un banco igualmente largo y sobre ella sentados los dos actores que ya esperan al público. Los flanquean dos músicos que ya interpretan una melodía que genera un ambiente muy agradable.

Lentamente baja la luz de la sala y comienza la historia maravillosa de una chica y su perro. Es el perro el que empieza a narrarla. Ninguno de los presentes se extraña, es la maravilla del teatro. Vemos a un actor (estupendo Raúl Villegas) dar vida al animal y de inmediato entramos en la convención. Incluso cuando salta de un personaje a otro y luego vuele a ser perro, todos (niños y adultos) entendemos las transiciones sin problema alguno.

Buena parte del mérito es del público, pero especialmente del buen trabajo actoral de Raúl, al igual que el de Sara Pinet, quien da vida a la chica.

No contaré más de la anécdota, que es conmovedora y estupenda, y que hay que conocer sobre el escenario. Mejor hablar de la puesta en escena que en escasos 55 minutos lleva al público a distintos lugares, diferentes tiempos, le muestra diversos personajes con el apoyo del único y más maravilloso elemento teatral (arriba y abajo del escenario): la imaginación.

Ver Lo que queda de nosotros, entender al final claramente la razón del título, y ver el impacto que deja en el público, me deja muy contento.

Esta sencilla puesta en escena, es prueba, una vez más, de las inagotables posibilidades que tiene el teatro en manos talentosas, creativas y trabajadoras.

Por ahora resta solo una función de Lo que queda de nosotros en el teatro Banamex Santa Fe, el próximo miércoles 18. No deje pasar esta maravillosa oportunidad.

hugohernandez@mejorteatro.com