Tras bambalinas

"Doctor" Morris Gilbert

Lo conocí a principios de los años 80. Recuerdo que me impactaba, y me sigue impactando, por su entusiasmo desbordante. Habla de sus proyectos con una pasión que contagia.

Un par de veces lo entrevisté en sus primeras oficinas, ubicadas en la calle de Bolivia, en pleno centro de la Ciudad de México, en el piso superior de la tienda de uniformes escolares de sus padres, desde donde saltó para convertirse en uno de los productores teatrales más prestigiados y reconocidos no solo de nuestro país, sino de habla hispana.

Se trata de Morris Gilbert, quien en este enero celebra 40 años de actividad permanente en una profesión  en que pocos, muy pocos, tienen continuidad, misma que no es resultado de la suerte, sino producto de un trabajo incansable y de un amor al teatro, a prueba de todo.

La estremecedora Claudia, la divertidísima Adorables enemigas, la muy extraña y desconcertante Soplando velas enel infierno, la conmovedora Mi vida es mi vida, la entrañable Magnolias de acero, y por supuesto la inolvidable ¡Quéplantón!, son algunas de sus primeras obras, que él se encargaba de poner en la mira y en el gusto de todo mundo.

Recuerdo que una vez que lo entrevisté en el Teatro San Rafael, durante la temporada del Plantón en 1988, me mostró una carta del compromiso que adquirió Cameron MacKintosh para montar Los miserables con él en México, lo cual se pudo concretar hasta el año 2002, y gracias a la empresa Ocesa Teatro a la que Morris se unió en 1997.

Con Ocesa, y en colaboración permanente con Federico González Compeán, Morris Gilbert ha contribuido enormemente para que la industria teatral se consolide en nuestro país, tal y como sucede en las grandes capitales del orbe, como Nueva York, Londres, Buenos Aires o Madrid.

Gracias a ese modelo de producción, en el que Gilbert es pieza capital, hemos podido disfrutar en nuestro país de musicales maravillosos como El fantasma de la ópera, Violinista en el tejado, José el Soñador, Mary Poppins, entre otros. 

Cuatro décadas, casi la mitad bajo el cobijo de Ocesa, ha dedicado Morris Gilbert a la producción teatral, en la que si hubiera títulos académicos, seguramente habría alcanzado ya el grado de Doctor.

Felicidades Morris por estos 40 años de trabajo y pasión; los teatrófilos te lo agradecemos de corazón.  

Salvador, buen viaje.    

hugohernandez@mejorteatro.com