Tras bambalinas

'Debiera haber obispas'

He de confesar que nunca la había visto. Sé que es una de las obras más importantes de la dramaturgia mexicana de mitad del siglo XX. Sé también de la calidad de su autor y de la decena de grandes actrices que han dado vida a su protagonista. No la había visto, ni leído, y ahora que tuve oportunidad de hacerlo me arrepiento de no haberlo hecho antes.

Se trata de Debiera haber obispas, genial comedia que el IPN montó en homenaje al centenario del nacimiento de su autor, don Rafael Solana. Aunque suene a justificación, he de decir que no la había visto en escena, porque aunque es un clásico del teatro nacional, hace muchos años que no se monta en temporada normal. Que yo recuerde, hace una década Silvia Pinal la llevó de gira por provincia, pero no se presentó en el DF, e incluso ahora en el IPN la temporada fue de solo dos funciones. Lo cual, a juzgar por la reacción del público, es un gran error, pues las carcajadas y la buena recepción hablan de la calidad y la vigencia de la obra. La premisa de esta comedia es sencilla: el sacerdote de un pueblo acaba de morir y su ama de llaves, Matea, quien es detestada por los habitantes del lugar, hace creer que conoce los secretos de todos los que se confesaban con el cura. Ante la sospecha de que la mujer revele sus pecados, los pobladores cambian su actitud hacia ella, llenándola de regalos y favores. Críticas a la iglesia, mujeres en la política, relaciones extramaritales, empoderamiento femenino y otros temas que en 1954, año de su estreno, eran todo un escándalo, y aún son motivo de controversia, son algunos de los tópicos que Solana pinta aquí con una maestría indiscutible. Escrita especialmente para María Tereza (sic) Montoya, Debiera haber obispas es un texto pensado para el lucimiento de una gran primera actriz. No de gratis el personaje de Matea ha sido interpretado por Carmen Montejo, Ofelia Guilmáin, Gloria Marín y Anita Blanch, entre otras. Hoy, toca el turno a Cynthia Klitbo, sin duda una excelente actriz que saca al personaje central todo el jugo posible. Para nadie es una sorpresa el trabajo y el talento de Cynthia, lo que sí lo es, es que esta temporada no se prolongue más. Dirigida por el maestro Solé, la obra es de esas que las autoridades culturales y educativas de este país tendrían que apoyar para que hiciera temporada permanente, o al menos cíclicamente una vez al año para que todos los mexicanos la viéramos.

Ojalá el IPN se anime a hacer otras funciones. Vale muchísimo la pena.


hugohernandez@mejorteatro.com