Tras bambalinas

'Constelaciones'

En su novela La insoportable levedad del ser, Milan Kundera habla de la volatilidad de la existencia humana dada la imposibilidad de comparar lo vivido con otras opciones.

Ante esta premisa, es imposible que el ser humano valore, a plenitud, si las decisiones que ha tomado a lo largo de su vida fueron realmente las correctas.

Este maravilloso texto del autor checo viene a mi mente al ver Constelaciones, una puesta en escena impactante, con la que José Manuel López Velarde (autor entre otras obras de Mentiras y ¡Si nos dejan!) es no solo un prolífico dramaturgo, sino indudablemente un director arriesgado y propositivo, amén de versátil, detallista y, por supuesto, creativo y talentoso.

Constelaciones es un montaje redondo. Maravilloso por donde quiera que se le vea. El texto, la propuesta dramatúrgica, el montaje, la escenografía, las actuaciones, la iluminación... Y prueba de ello son los agotados permanentes que hay para ver esta puesta en escena que se presenta en la tan de moda Teatrería, en la colonia Roma.

Escrita por Nick Payne, Constelaciones cuenta la historia (o las varias y posibles historias, habría que decir) de una pareja (Mariana y Rolando), desde que se conoce y los rumbos que podrían tomar sus vidas dependiendo del camino por el que optaran transitar.

Nada fácil la puesta en escena que repite una y otra y otra, y otra vez la anécdota, con variaciones, para mostrar qué hubiera pasado si esto, o aquello, o eso de más allá.

¿Cómo saber si lo que estamos viviendo es única realidad posible? Mariana y Rolando no lo saben, no lo ven, pero el público sí, y de ahí el impacto que deja, y el partido que tomamos, pues cada espectador puede llevar la historia por el camino que más le guste.

Bravo a Jorge Ballina, quien una vez más vuelve a sorprendernos con un trabajo escenográfico brillante.

Y una ovación de pie para Mónica Huarte y Nacho Tahhan, los dos actores que materialmente atrapan al público con un trabajo detalladísimo, cuidado, entregado, milimétrico, en el que no hay lugar ni para el más mínimo titubeo. Todo es exacto, pues de otra manera no fluye.

He visto a Mónica en decenas de trabajos y comparto con ella su apreciación de que ésta es su actuación mejor lograda. Estupenda, diría yo.

Y a Nacho, a quien no había visto antes, también mi felicitación.

Constelaciones es uno de esos montajes que los amantes del teatro, no deben perderse por nada del mundo.


hugohernandez@mejorteatro.com