Tras bambalinas

Conejo de Papel

Una pequeña puerta en el número 43 de la calle Río Sena, en la colonia Cuauhtémoc,  guarda uno de los muchos y grandes secretos que posee el teatro de nuestro país.

Es mi amiga Carmen Herrera, brillante actriz y teatrera de toda la vida, quien me acerca a este tesoro.

Entramos y el pasillo se convierte en una amplia estancia desde la que se vislumbran diversos espacios, cada uno dedicado a una actividad cultural.

Un nutrido público (medio centenar de personas) esperamos que arranque la función de Ningún mar en ningún momento, que la compañía Conejo de Papel presenta los sábados al mediodía. Mauricio Martínez, cabeza del proyecto, recibe al público y luego de dar la primera llamada, explica lo que es el Teatro de Papel, para aquellos que aún no lo conocemos. Se trata de un formato surgido en Europa a finales del siglo XVIII, cuando algunos impresores empezaron a vender pequeños teatrinos (una especie de casas de muñecas, pero teatrales) para que las familias se entretuvieran representando sus historias favoritas.

Tan buena acogida tuvo la idea, que incluso se llegaron a escribir obras para este formato, que finalmente con el auge del cine y la tv cayó en desuso a mediados del siglo pasado, hasta que hace un par de décadas comenzara a resurgir, manteniendo la tradición de figuras planas de papel y obras de máximo 45 minutos.

Y en este concepto, la compañía mexicana Conejo de Papel ha cobrado tan buena fama que fue seleccionada para participar con esta obra en el 28. Encuentro de Teatro de Papel de Preetz, Alemania, (28 Preetzer Papiertheatertreffen), a celebrarse en septiembre.

Por lo pronto, Ningún mar en ningún momento, una aventura poética sobre la hermandad y los sueños, fascina al público que acude a verla.

Se trata de un espectáculo escrito e ilustrado por Ana Paula Rosales, dirigido por Mauricio Martínez, y representado por ambos, en el que la imaginación del público es el elemento principal. Se trata un montaje representado por objetos planos, hechos en su mayor parte de papel, y que cuenta una anécdota tierna, divertida, y que atrapa al 100 por ciento. De manera mágica, los actores desaparecen frente al público que termina por concentrarse en los personajes y las creativas escenografías que te transportan a mundos irreales y fantásticos.

La obra se presenta solo dos sábados más, 15 y 22 de agosto a las 13 horas, en el foro Sena 43, dentro de la  Academia de Artes Visuales.

hugohernandez@mejorteatro.com