Tras bambalinas

"Clausura del amor"

Un director de escena es como un pintor, y el escenario es para él su lienzo en blanco. Los materiales con los que cuenta son esencialmente siempre los mismos: texto dramático, actores, escenografía, música,  luces, vestuario. Sin embargo, la manera en que integra esos elementos y lo que transmite con ellos… hace la diferencia.

Esta idea me viene la mente luego de ver la singular, intrigante, diferente, provocativa, conmovedora, irritante, pero sobre todo maravillosa puesta en escena llamada Clausura del amor, que está en su recta final en el teatro El granero Xavier Rojas del Centro Cultural del Bosque.

El pintor en esta ocasión  es Hugo Arrevillaga, y entre sus materiales destacan: Pascal Rambert (autor del texto); Arcelia Ramírez y  Antón Araiza  (actores), Auda Caraza y Atenea Chávez (espacio escénico) y Roberto Paredes  (iluminación), y la ‘pintura’ que nos entrega es, sin exagerar, estupenda.

Apenas entra uno a la sala y viene la primera sorpresa, por no llamarla inquietud-extrañeza. De los cuatro lados que tiene destinados al público este pequeño espacio escénico, solo están disponibles dos. En los otros dos se han desmontado las butacas y son parte del escenario; dos líneas blancas lo cruzan de pared a pared. 

Entran los actores caminando tranquilamente, se saludan con un gesto de cabeza y ellos mismos encienden unas luces mortecinas, similares a las de un quirófano o una sala de autopsias, que iluminan todo el espacio.

E inicia el texto. Una historia de ruptura, de reclamos. La pareja está disuelta y no hay lugar para el diálogo, por ello vemos dos largos e impactantes monólogos. La visión de él, y luego la respuesta de ella. Duros, tajantes, contundentes.

Soberbio el trabajo de Arcelia y Antón, dos actuaciones inigualables, que el director cuida en cada detalle, en cada gesto, en cada movimiento y en cada diálogo.

Clausura del amor es de esas obras que impactan de tal manera que cuando terminan el público no sabe si aplaudir o guardar un respetuoso silencio, para finalmente estallar en una sonora, emotiva  y más que merecida ovación.

Solo un par de semanas restan a esta temporada que quienes gustan del teatro intenso no se deben perder. Felicidades Hugo, Arcelia, Antón… estupendo trabajo.

hugohernandez@mejorteatro.com