Tras bambalinas

Buenos propósitos 2015

A mi familia, con todo mi amor

Enero, como todo mundo sabe, es el mes de los buenos propósitos. Todos los tenemos y los ligamos  a nuestras actividades más inmediatas, como la familia, la pareja, la alimentación, el ahorro… 

Sin embargo, pocas veces, o quizá nunca, hemos incluido uno que esté relacionado simultáneamente con la diversión y la cultura, con lo familiar y lo personal, con lo majestuoso y lo íntimo, con lo lúdico y lo sagrado, con la fastuosidad y la sencillez. Todo esto, y más, mucho más se puede encontrar en el teatro.

Por ello, esta primera colaboración del año la quiero dedicar para hacer un exhorto para que todos incluyamos entre nuestros buenos propósitos IR MÁS AL TEATRO en este 2015.

Nuestro país, y más concretamente nuestra ciudad, la maravillosa Ciudad de México, ofrece tanto o más cantidad y variedad de montajes teatrales que las grandes capitales escénicas del mundo, como Nueva York, Londres, Buenos Aires o Madrid.

Sin exagerar, de verdad, en la Ciudad de México podrías ver cada día de este naciente año una obra de teatro y no se acabarían. Nuestra urbe es un buen ejemplo de lo que dice Susana Alexander (a quien por cierto ahora se puede disfrutar en grande en la divertidísima comedia Locos por el té): para que se produzca el hecho teatral solo hace falta un alguien que tenga algo interesante que decir a alguien que lo quiera escuchar.

En esta ciudad he tenido la oportunidad de ver maravillosas puestas en escena hasta en un microbús en marcha.  Musicales, comedias, farsas, melodramas, de búsqueda, profesionales,  universitarias, nacionales, extranjeras, clásicas… infinitas son las opciones que pueden tener las puestas en escena que se presentan en nuestra ciudad.

Wicked, Locos por el té, Master class, Mentiras, Una semana… ¡nada más!, La fierecilla tomada, Godspell, Los monólogos de la vagina, El curioso incidente del perro a la medianoche, Los locos Adams, El loco y la camisa, Bule-Bule, Madre coraje, A vivir son algunos de los montajes que se pueden disfrutar en estos primeros días del año, y están ahí como botones de muestra de la versatilidad de la oferta teatral capitalina. Por todo ello, además de desearles a todos los lectores un Año Nuevo lleno de salud, amor, trabajo y paz, me gustaría que añadieran en su canasta básica de propósitos ver mucho teatro, una de las actividades que, se lo aseguro, más  alimentan el espíritu.

Feliz año.

hugohernandez@mejorteatro.com