Tras bambalinas

'El chico de los sueños'

La lluvia era torrencial, de ésas que han azotado a la Ciudad de México en las últimas semanas. En consecuencia el tránsito era pesado, mucho, y el panorama parecía desastroso. A nadie se le ocurriría salir de su casa, si no fuera por alguna causa más que justificada.

Y el milagro sucedió... Sí, poco a poco: empapados, con paraguas, en taxis, caminando, en Metrobús, algunos incluso un poco tarde, pero los espectadores llegaron al foro Contigo... América, donde se presenta todos los viernes de julio la obra El chico de los sueños.

He de confesar que por alguna extraña razón no conocía este espacio escénico, y mire usted que he ido a los sitios más singulares y remotos de la ciudad a ver teatro, a lo largo de más de cuatro décadas.

Es un lugar un poco detenido en el tiempo, ubicado en el número 156 de la calle de Arizona, en la colonia Nápoles, a espaldas del WTC: Un pequeño lobby-cafetería, fotos y pinturas que recuerdan décadas pasadas y música de trovadores cubanos reciben al público de esta obra que surgió como un examen final de dirección en la carrera de Teatro de la UNAM, y que hoy salta a la cartelera para ser apreciada por el público real.

Escrita por uno de los grandes de la dramaturgia mundial, Eugene O'Neill, El chico de los sueños es una pequeña pieza que cuenta los momentos finales de una familia, que como todas, guarda secretos y problemas que en situaciones así siempre salen a la luz, muchas veces con consecuencias desastrosas.

Dirigida por Ricardo Pérez, esta puesta traslada la acción a la realidad mexicana actual de manera muy atinada, por lo que la violencia y los problemas que se plantean resultan más empáticos para la audiencia.

El elenco es una mezcla de profesionales del teatro, como Carmen Herrera, con jóvenes recién egresados de la carrera de actuación (Alain Whitaker, Alma Castillo y Michelle Menéndez). Todos cumplen a la perfección.

A esto hay que sumar un equipo joven de creativos que muestran no solo entusiasmo, sino el talento que habrá de lucir, triunfar y engrandecer el teatro mexicano en los próximos años. Ellos son Michelle Ortuño (escenografía e iluminación) Angie Torres (musicalización), y Andrea Ortiz (vestuario).

Bravo por el Foro Contigo... América (muy bien equipado, por cierto, y al que prometo regresar) que brinda estas oportunidades a jóvenes teatreros. El balón está ahora en la cancha del público, que debe acudir, pues el teatro solo existe con la presencia de los espectadores.

hugohernandez@mejorteatro.com