Tras bambalinas

Bravo a Hernán y Pilar

Este texto se trata de un él y una ella.

A él lo conocí en la obra Secretos de familia, escrita y dirigida por su padre, el maestro Héctor Mendoza. Un montaje imborrable en mi memoria, incluyendo su actuación.

A ella la conocí siendo aún estudiante en la Facultad de Filosofía y Letras, donde estudiábamos (ella sí terminó) la carrera de Literatura Dramática y Teatro.

A él lo he visto de manera casi constante a lo largo de 30 años de su intensa y brillante carrera actoral. Otelo, Juicio suspendido, Los baños, El diccionario sentimental, La desconfianza, La amistad castigada, Opción múltiple, Espejos y Huérfanos son algunos de los muchos montajes en los que lo he aplaudido, al igual que el público y la crítica, pues el trabajo de Hernán Mendoza siempre es impecable.

Ella también ha sido una constante en mi vida como espectador teatral. La recuerdo, saliendo casi de la escuela, en De la calle, aquel histórico montaje de Julio Castillo, al que siguieron decenas de obras y espectáculos de cabaret, como La rubia, la trigueña y la pelirroja vengadora, Los monólogos de la vagina, Confesiones demujeres de 30, Chicas católicasLa muerte accidental de un anarquista o La Marta del Zorro, entre otras muchas.

Él y ella están juntos hoy, y desde hace meses, en Un corazón normal, una obra que ha levantado ámpula entre las buenas conciencias mexicanas, más como resultado de su foto publicitaria, que muestra a dos hombres besándose, que por su contenido.

Como nos tienen acostumbrados, Hernán y Pilar están estupendos en la obra. Él dando vida al activista que allá en los lejanos 80, los primeros años del sida, se encargó de dar a conocer esta enfermedad entre la comunidad neoyorquina; y ella como la doctora que atendió los primeros casos y se enfrentó al sistema de salud oficial, para subrayar la gravedad del problema.

Sin duda, mucho del éxito de esta temporada, que se alarga y se alarga y se alarga (aunque ahora anuncia sus últimas cuatro semanas en el DF), radica en el trabajo de Hernán y de Pilar, quienes siempre apasionados, intensos, cuidadosos, talentosos, crean a unos personajes que transmiten y emocionan al público.

Y ya que hablo de un él y una ella. Felicidades también a Agustín León y Lissy Castro, productores ejecutivos de esta puesta en escena, sin duda, piezas claves también en el éxito de la misma.

hugohernandez@mejorteatro.com