Tecno empresa

¿Por qué mi zapatito no está en el CES?

Puedes creer que lo digo en tono de ardilla o que solo es despecho porque nadie me invitó; sin embargo, eso está lejos de la realidad. Hubo un par de invitaciones e insistencias (muchas gracias Roberto Aguirre) para que mis patitas pisaran nuevamente Las Vegas. Preferí que mi zapatito estuviera al pie del árbol de Navidad y esperar a los Reyes Magos que acudir al Consumer Electronic Show (CES).

Ya no me emociona mucho estar en esos macroeventos llenos de snobs y retacados de lanzamientos, shows y demos. No vale la pena ir como agente libre cuando solo es recomendable enviar todo un batallón. Además, en los últimos años el CES se ha convertido en una feria de autos y pantallas, smartphones o curiosidades de firmas asiáticas. No digo que esté mal, sino que hay otras ferias en las que se muestran chunches menos chistositos y más productivos.

Aunque siempre hay bonitas excepciones, como el lanzamiento del kit WeDo Robotics 2.0, de Lego, pensado para niños de primaria. Se trata de un juego con las famosas piezas para armar, pero ahora incluye motores y sensores de movimiento con conectividad bluetooth. Uy, si pudiéramos traer (no pido crear) inventos como este al país, seguramente veríamos a la ciencia y la tecnología como algo próspero.

Necesitamos seguir el ejemplo de otros países en los que la calidad de vida está íntimamente ligada con la inversión en investigación. Estamos entre los países de la OCDE que asignan menos recursos a investigación y desarrollo. Además, en naciones como Estados Unidos, Corea y Reino Unido gran parte de los recursos de investigación provienen de la iniciativa privada. En las economías desarrolladas la iniciativa privada aporta 80 por ciento de las inversiones para ciencia y tecnología. En México la proporción es de solo 20 por ciento, por lo que el mayor peso queda para el gobierno. En general seguimos viendo a este sector como algo curioso o para nerds.

La ciencia y la tecnología en México son como ese avión que corre en la pista al que todavía no se le inyecta el combustible adecuado. Por eso, si vamos a Las Vegas a ver muchos chunches poco productivos o alejados de la realidad mexicana, ¿a qué vamos?


hugo.gonzalez@milenio.com
Twitter: @hugogonzalez1