Tecno empresa

Se nos va ir el tren… otra vez

Entiendo que la situación económica no es muy estable y que, por el contrario, amenaza con agravarse para el próximo año, pero lo que no entiendo son las llamadas medidas de austeridad anunciadas el viernes pasado por el gobierno, entre las que destacan la cancelación del tren transpeninsular y la trágica decisión de posponer la construcción del tren México-Querétaro.

No soy economista, mucho menos experto en finanzas públicas, pero el sentido común me dice que cuando la situación económica es precaria, primero hay que bajar el gasto en cosas superfluas, como fiestas, ropita nueva, tratamientos de belleza, restaurantes, regalos a la familia, los amigos o los amantes, etcétera, pero nunca hay que dejar de gastar en lo que te mantiene productivo y que genera valor para tu familia, como
comida, medicinas, educación y transporte.

Por eso creo que es una mala, malísima, pésima noticia, saber que el tren México-Querétaro se va a posponer (el transpeninsular pocos lo tomaron en serio), pues todo indica que ya se lo chupó la bruja, ya que para ponerlo en operación se tarda por lo menos dos o tres años, y si tomamos en cuenta que estamos a la mitad del sexenio, no sé si este gobierno estará haciendo cuentas para terminarlo y entregarlo justo en los comicios presidenciales, pero tampoco sé si la oposición realice el mismo cálculo para frenar cualquier intento de tener un tren lleno de votos.

Sí, entiendo que los 40 mil millones de pesos que costará el tren es mucho dinero, pero ¿te has puesto a pensar en la derrama económica y las oportunidades de desarrollo que dejaría un medio de transporte que en una hora te llevara de tu casa hasta tu lugar de trabajo? A veces yo tardo más tiempo de traslado, aun viviendo y trabajando en el DF. Ahora bien, ¿sabes cuántas personas estaban evaluando seriamente irse a vivir a Querétaro cuando estuviera listo el tren?

Son malas, muy malas noticias; en cambio, en unos meses veremos el derroche, la indecencia, el desvergonzado uso de dinero público para convencernos de votar por los que dicen que ya se portan bien, por los que nos aseguran que ahora sí van a hacer bien las cosas, por quienes sostienen que ellos no saben portarse mal o por los que estiran la manita, como indigente en la calle, y te dicen: “Un voto siñor, por el amor de Dios”.

Pero eso sí, ¿para las camisetas, templetes, gorras, matracas, spots cada hora (aunque el Super Bowl nos hizo un paro) y para la teles regaladas no hay crisis, verdad? Lo veo venir, se nos va el tren… otra vez.

hugo.gonzalez@milenio.com

http://twitter.com/hugogonzalez1