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Grupo Oro, oportunidad para NL

Debo confesar que hace unas semanas cometí una mala valoración editorial, pues en el mismo texto sobre los socavones, en el cual me convertí en el abogado del diablo al interceder de manera indirecta en favor del titular de la SCT, Gerardo Ruiz Esparza, empobrecí la información sobre el presunto fraude cometido por el empresario michoacano y dueño del Grupo Oro, Germán Oteiza Figaredo.

El texto solo sirvió para que mi madre recibiera muchos recordatorios, pero no para llamar la atención del gobierno de Michoacán, encabezado por Silvano Aureoles, pues se hizo sordo ante las denuncias que desde hace tiempo presentaron ante las autoridades de ese estado varios proveedores de la empresa, quienes demandan el cumplimiento de los contratos y el pago de los mismos. Tal parece que en ese estado y en la procuraduría michoacana el señor Oteiza tiene buenos amigos.

Sin embargo, el gobierno de Nuevo León, encabezado por Jaime Rodríguez, tiene la oportunidad de mandar una clara señal de que la impunidad en su entidad no existe, pues un juez de control de ese estado giró una orden de aprensión en contra de Germán Oteiza por el delito de fraude, siendo presunto autor material y doloso de la presunta estafa.

En la carpeta judicial 10630/2017, el juez insta al agente del Ministerio Público de la Unidad de Investigación número 3, especializada en delitos patrimoniales no violentos con residencia en Monterrey, a ejercitar la orden de arresto contra del multicitado empresario. La orden se emitió el pasado 5 de septiembre y precisa que el indiciado deberá ser recluido en el penal del Topo Chico, donde se celebrará la audiencia de formulación de imputación.

Las batallas judiciales de Germán Oteiza iniciaron después de que su empresa incumplió pagos de manera masiva con sus empresas proveedoras y socios comerciales, pese a haber recibido contratos públicos multimillonarios.

Mientras el bondadoso Oteiza dona víveres a las víctimas de Chiapas y Oaxaca, el Grupo de Oro hace temblar a sus socios, proveedores y clientes, pues la constructora dedicada también a la distribución de cemento, presume de emplear a 900 personas, tener 90 años de trayectoria, más de 60 empresas y 50 puntos de venta en Michoacán, Jalisco, Guanajuato, San Luis Potosí, Aguascalientes, Querétaro y Guerrero.

Recientemente se anunció de manera pomposa el ingreso de Grupo Oro a la red de distribución de productos Holcim Apasco, a través de Disensa, la nueva franquicia especializada en la venta minorista de materiales de construcción y, en ese sentido, es hora de que las autoridades de Nuevo León hagan valer la ley y honren su situación de broncos para salvar muchos empleos y dinero.

hugo.gonzalez@tecnoempresa.mx
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