Tecno empresa

Qué ganas de ir a Acapulco

No, no gano nada con ir a Acapulco, solo son ganas de ir a la playa. Así le dije a un amigo que me preguntó si saldría de paseo en estas vacaciones; sin embargo, creo que no podré ir. Y no es por falta de ganas ni dinero, sino por la falta de condiciones para pasar unos días a gusto en aquel destino turístico.

No quiero ser aguafiestas y sinceramente valoro mucho el esfuerzo que están haciendo los secretarios de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, y de Turismo, Claudia Ruiz Massieu, para levantar la llegada de turistas a Acapulco; sin embargo, creo que sigue habiendo una descomunal falta de certeza de que los turistas puedan llegar al puerto.

Parecía buena idea dar facilidades, descuentos y hasta estímulos para quienes queremos vacacionar en Acapulco, pero, al parecer, estos beneficios son de chocolate, ya que viajar en avión desde la Ciudad de México con los precios anunciados (2 a 3 mil pesos viaje sencillo) no tienen nada de atractivo respecto a cualquier otro mes, y no se diga con los superdescuentos de las líneas de autobús.

Yo no me atrevería a manejar por la carretera, porque nadie me asegura que no se aparecerá la Ceteg o cualquier grupo de protesta que cierre la Autopista del Sol, dejándome varado, dos, cuatro u ocho horas. De veras, qué ganas de ir a Acapulco, pero esos son los problemas de la falta de certeza.

Por fin

Esta semana el IMSS concluirá la megacompra consolidada de medicamentos y materiales de curación que abastecerá a distintos estados y dependencias del país, como Issste, Salud y Sedena.

Ya te había contado que se estiman ahorros cercanos a 4 mil millones de pesos, además de que se incrementará el número de unidades vendidas, al pasar de mil 300 millones de piezas a un poco más de mil 500 millones, lo que permitirá un mayor abasto para el sistema de salud nacional.

Pero hay una versión según la cual en esta ocasión habrá un gran perdedor. Se trata de Fármacos Especializados, de Francisco Pérez Fayad, el chico más complicado de la industria, pues me dicen que sus ventas en esta megacompra cayeron estrepitosamente al perder muchas patentes. Incluso, la versión más chismosa, y que puede tener razón, es que este empresario cayó de la gracia de muchos laboratorios, varios de los cuales ya pintaron su raya, pues no están de acuerdo con sus prácticas poco ortodoxas y transparentes que bien podría investigar la Comisión Federal de Competencia Económica.

hugo.gonzalez@milenio.com

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