Tecno empresa

Los casineros y sus cámaras de humo

Como bien sabes, hace dos semanas se realizó en la Ciudad de México la tercer Cumbre Iberoamericana del Juego. Mi interés era buscar información dura sobre la industria de apuestas en línea, pero lamentablemente no la obtuve. La reunión fue a puerta cerrada.

Platiqué con Miguel Ángel Ochoa, presidente de la Asociación de Permisionarios, Operadores y Proveedores de la Industria (...) del juego (Aieja). El doctor Ochoa me contó de los buenos resultados de la cumbre, pues por primera vez el gobierno federal da signos de querer ordenar al sector. Me dijo que el juego en línea es uno de los grandes pendientes a resolver por parte de la industria y la autoridad. Además, el juego en vivo y la certificación de la capacidad de los empleados de la industria son otros pendientes.

No obstante, reconoció que el mayor dolor de cabeza de la industria es la mala imagen y percepción que tienen en la sociedad. Si es así, creo que no se ayudan mucho, pues aparte de que su cumbre se difundió muy poco, el acceso a ella fue restringido. Eso no nos ayuda mucho a quienes queremos demostrar que esa industria puede ser una alternativa para el país. Lo siento mucho, pero aunque no queramos, las apuestas seguirán en la vida de los seres humanos y de los mexicanos.

El problema es que a muchos (incluida la industria) no le importa quitarle ese tufo de ilegalidad y oscuridad. Los políticos se santiguan cuando se les relaciona y los empresarios callan sus inversiones en ese segmento. Se trata de un negocio para adultos que genera 38 mil empleos directos y 140 mil indirectos y paga impuestos por 147 mil millones de pesos. Son un sector que se niega a salir del clóset y que ellos mismos operan sus propias cámaras de humo. Se niegan a la transparencia y la apertura total, pero aún no entiendo por qué.

ABEJITA MAYA 'RELOADED'

Hace unos meses te escribí sobre el golpe que pueden darle a los productores de soya de Campeche y de Yucatán. Algunos apicultores de la zona demandaron el fin de la siembra de soya transgénica en la zona con el pretexto de cuidar a las abejitas. Con la reciente suspensión decretada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación para frenar esa siembra se pone en riesgo a este sector. Son más de 6 mil personas que dependen de dicha actividad y que genera una derrama económica anual de más de 600 millones de pesos. Ojalá y el titular de la Sagarpa, José Calzada Rovirosa, le entre al caso y ya de paso también resuelva el asunto del maíz transgénico. Se atormenta una vecina, diría el Chavo del 8.

hugo.gonzalez@milenio.com
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