Tecno empresa

Y eso que no conocen Cabify

Seguramente te enteraste de que hace unos días los rancios taxistas de Europa cerraron las calles de varias ciudades de ese continente para manifestarse contra Uber, la aplicación que permite solicitar y obtener el servicio de taxi con solo apretar un botón.

Lo anterior no solo me sorprende, sino que me escandaliza, por semejante nivel de ignorancia, ya que si los taxistas se cambiaran el chip y pensaran como Millennials, deberían estar haciendo filas para inscribirse en un sistema como ése.

Es más, me sorprende que se asusten de un sistema y aplicación como Uber que, dicho sea con todo respeto, no es competitivo frente a los taxis convencionales debido a sus altas tarifas. Además, si conocieran a Cabify, otra aplicación similar, pero pensada para el mercado y la forma de pensar latinoamericano, sentirían la necesidad de acercarse a esta empresa que pudo levantar un millón de dólares como capital semilla.

Cabify abrió operaciones hace dos años en España, concretamente en Madrid y Barcelona, pero su objetivo es América Latina, razón por la cual ya opera en Lima, Santiago y en la Ciudad de México, donde ya cuentan con casi 15 mil clientes registrados con sus respectivas tarjetas de crédito y tienen una flota con 120 conductores, aunque a finales del año esperan tener entre 200 y 300 choferes, quienes deben contar con su propio automóvil para dar el servicio.

Si no lo conoces, te detallo brevemente que el servicio opera mediante una aplicación para smartphones que, a través de sistemas de geolocalización, ubica la posición del cliente solicitante del servicio y lo vincula con el vehículo más cercano, cuyo chofer, previamente registrado, certificado y capacitado por la empresa, lo conducirá al lugar solicitado.

La aplicación permite calcular previamente el costo preciso del servicio, mismo que se carga a una tarjeta de crédito o cuenta de PayPal previamente registrada. Además se puede monitorear el trayecto del auto alquilado.

Tal vez consideres que el servicio es caro; no obstante, Edgardo Rivera, director general de Cabify en México, me dice que en su nivel básico las tarifas se asemejan a las de un taxi de sitio, aunque también cuentan con un nivel executive. Todos los autos son Sedán de cabina amplia y modelos recientes.

Tal vez por eso, clientes y choferes ven atractiva a la empresa y también quizá por eso los gemelos Winklevoss —sí, los mismos que fueron timados por Zuckerberg— le están apostando a Cabify con algunos millones de dólares.

hugo.gonzalez@milenio.com

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