Tecno empresa

Sacrificar peones para lograr la purificación

Me siento como perro en carnicería, como abstemio en cervecería, como párroco en un burdel (Sabina dixit); me gana la tentación de romper mi dieta de telecomunicaciones, pero como soy un hombre con fuerza de voluntad, hoy pecaré… pero poquito.

Es que a raíz de la revelación sobre los negocios que ya está planeando la diputada Purificación Carpinteyro para el próximo año, cuando termine su experimento legislativo (porque dudo que alguien quiera verla nuevamente en esas canchas), sigo pensando quién tendría el interés de revelar dicha conversación, que, dicho sea de paso, no la considero tan grave.

Seguramente de inmediato pensaste que el maligno duopolio televisivo es el responsable de difundir la grabación del teléfono que seguramente desde hace años está alambreado, lo cual me parece imposible, innecesario e inoportuno, porque eso significaría darle power a un personaje que (con todo respeto) no pinta, ni pintaba, como trascendente en la discusión de la nueva ley de telecomunicaciones.

Por eso busqué en otro de los tantos frentes que la diputada ha abierto, pues hasta donde recuerdo, solo en Iusacell ha salido en hombros, ya que en Embratel, Telefónica, Sepomex y SCT la legisladora ha dejado cuentas pendientes que alguien podría cobrarle.

Fue entonces que escuché y leí varios mensajes de distintos personajes, en las redes sociales y en los medios tradicionales, que me iluminaron, al grado de decir: ¡Eureka! ¿No será que alguien muy poderoso esté sacrificando un peón para que su oponente abra su defensa?

Bien sabes que en el ajedrez a veces hay que sacrificar piezas que no son tan útiles, con el objetivo de poner en situación vulnerable al oponente. En este caso, ¿no será que el plan con maña es comenzar a darle duro con el tema del conflicto de interés, pero no de Puri, sino de la telebancada?

Sin embargo, creo que el conflicto de interés es un tema muy complicado de definir, pues se encuentra en una línea muy delgada de lo que es un legítimo interés y un abuso de poder, pues creo que no tiene nada de malo que tanto las televisoras como la misma diputada defiendan en el Congreso sus puntos de vista y, por tanto, sus intereses, pues esa es una regla de la representación democrática. Lo grave del asunto de Carpinteyro es su comunicado y sus entrevistas posteriores. Mejor se hubiera quedado callada.

hugo.gonzalez@milenio.com

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