Tecno empresa

Preponderancia y la red de cobre de Telmex

Hace unas semanas escuché decir a uno de los verdaderos expertos en telecomunicaciones: “Es muy importante diferenciar lo que es una declaración de dominancia y lo que es una de preponderancia”.

Fue entonces que entendí que los redactores de la reforma constitucional del sector cuidaron mucho de aclarar en el texto que se aplicará una regulación especial a los operadores preponderantes, porque para haberlo hecho sobre los dominantes hubiera sido necesario todo un proceso de análisis, investigación, deliberación, definición y demás trámites leguleyos que fácilmente se convierten en una enorme coladera por la cual se pueden escapar los operadores investigados.

Por eso ahora creo que con una simple declaración de preponderancia (tener más de 50 por ciento del mercado) es casi inminente la aplicación de condiciones y regulación especiales a Televisa, Telmex y América Móvil (Telcel). Sin embargo, ¿cuál de las tres puede salir más perjudicada?

Aunque los biempensantes quieren ver sangre y rodar cabezas de la televisora, puedo decirte que esa empresa puede soportar una declaración de preponderancia en radiodifusión, pues sus operaciones están tan diversificadas y, al mismo tiempo, tan especializadas en la generación de contenidos para varias plataformas que no sufrirá demasiado con una regulación especial.

América Móvil, con su filial Telcel, tendrá más complicaciones, porque, por ejemplo, sus tarifas de interconexión se modificarán de tal manera que ya no podrá generar el nivel de ingresos que todavía tiene. Seguirá ganando, pero ya no tanto como ahora.

Sin embargo, la que perderá mucho es la otra filial de América Móvil, Telmex, pues pone en juego una jugosa red de acceso local, también conocida como bucle local, última milla o red de cobre. Hace unos años yo pensaba erróneamente que la red de cobre estaba obsoleta, porque creía que solo la fibra óptica y las comunicaciones IP (protocolo de internet) nos podían dar banda ancha, pero hace unos días se supo que el ingeniero Slim compró 3.14 por ciento más de Telekom Austria para quedarse con 26.8 por ciento de la empresa, que casualmente en julio del año pasado concluyó con éxito sus pruebas para dar servicio de banda ancha ultrarrápida sobre redes de cobre gracias a la tecnología G.fast de Alcatel-Lucent.

Por eso no censuro lo que supuestamente está haciendo Telmex para proteger su red de cobre, pues es lógico que no quiera compartirla ahora que se puede convertir en sistemas de banda ancha ultrarrápidos capaces de suministrar video, datos e información a velocidades superiores a un giga.

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