Tecno empresa

Perdón por las reformas

En medio del onanismo intelectual que provocó el parto del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) escuché decir que las reformas hacen agua. Muchos estaban excitados por el perdón presidencial relacionado con su ex casa blanca, pero… ¿y la disculpa por las reformas constitucionales inoperantes?

Primero fue la laboral, luego la educativa, también la hacendaria, la energética y la financiera, y hasta la política. Por supuesto, también nos refinamos las reformas en competencia económica y de telecomunicaciones. Tal vez la financiera y hacendaria son las que menos lata han dado, pero no así la energética y la educativa. ¿Y qué decir de la de telecomunicaciones?

Esta reforma incluyó la creación de un nuevo regulador autónomo: el Instituto Federal de Telecomunicaciones, que no logra salir del clóset. Por momentos se ve como un enhiesto y

vigoroso regulador, pero a veces parece vacilar con sus tibias resoluciones. Podríamos decir que su actuación ha sido más alineada a la coyuntura política que a las necesidades técnico-económicas.

Por eso mucha gente en la industria está muy nerviosa por la decisión que pueda tomar en torno a regulación asimétrica sobre Telmex-Telcel. El discurso triunfalista y sobrado del gobierno federal nos da una mala señal. Persiste la malsana idea de que el regulador podría reducir y hasta eliminar la regulación especial sobre el preponderante. Además de una tragedia sería una decisión más política, pues desde el lado técnico hay múltiples argumentos para oponerse. La competencia y la penetración de servicios en México no ha mejorado.

Basta echarle un ojo al estudio “Country overview: México. El móvil empujando el crecimiento, la innovación y atrayendo nuevas oportunidades”. El documento elaborado por GSMA, los

organizadores del Mobile World Congress, muestra un panorama gris. Tenemos una penetración de 69 por ciento del servicio cuando en otros países la tasa es mayor a 90 por ciento. Si a eso se le suma la cada vez más complicada licitación de la red compartida, vemos que hay muy pocos argumentos para celebrar la reforma. Te perdonamos, Quique, pero ¿qué hay de las reformas?

Fase terminal

Uno de los pocos proyectos que pintan bien es el del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Ya inició el proceso para licitar el edificio terminal, a pesar de quienes auguran problemas. Al finalizar, ese edificio tendrá 760 mil metros cuadrados y 94 puertas de contacto, más 42 posiciones remotas. Tal parece que sí se podrá iniciar en 2018 con poco más de 50 millones de pasajeros y alrededor de 600 mil operaciones por año.

hugo.gonzalez@milenio.com

Twitter: @hugogonzalez1