Tecno empresa

¡Mira lo que me trajo Santa!

Sé que a veces no me porto bien, que hago enojar a muchos funcionarios, voceros, diputados, colegas de relaciones públicas y hasta a mi mamá porque sin deberla ni temerla, constantemente le zumban los oídos por las travesuras de su hijo; pero hasta allí, solo son travesuras de un tipo inquieto, metiche y preguntón.

No es nada personal, solo soy la caja de resonancia de muchos amigos, colegas, lectores, desconocidos, trolls, fans, etcétera; quienes no tienen la oportunidad de escribir o quejarse directamente de y con las empresas o instituciones que nos dan un mal o pésimo servicio, y se convierten en nuestros instigadores; pero de eso a ser un mal niño… no lo creo.

Por eso me siento muy triste, porque este año Santaclós quiso darme una lección y me trajo varios regalitos que, lejos de hacerme feliz, me pusieron como ogro, pues me doy cuenta que todavía en el país hay muchas cosas que mejorar.

Se encareció mi crédito

Contrario a lo que todo mundo pensaba y esperaba, yo no quería y veía con temor el hecho de que se aumentara el salario mínimo para 2015 pues me pasaron a torcer porque no se modificaron las unidades de referencia para mi crédito de Infonavit y como se volvió a incrementar el minisalario, también se elevó mi deuda con el instituto pues como sabes, sus créditos están tasados en veces salario mínimo.

Fue hace una semana que la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) acordó un aumento general de 4.2 por ciento al salario mínimo para 2015, por encima de la expectativa de inflación que es de 3.54 por ciento; pero como los diputados todavía no desvinculan los créditos de Infonavit al minisalario y no han creado la Unidad de Medida Actualizada (UMA), mi crédito, lejos de bajar, aumentará 4.2 por ciento. ¡Gracias señores diputados! Ojalá y el Senado repare ese pequeño detalle.

Telepeaje pinchurriento

Donde otra vez también me pasaron a torcer fue en algunas de las casetas de una carretera que opera I+D porque las pinchurrientas antenas que tiene en sus sistemas de telepeaje no leyeron tres veces mi tag haciéndome pagar en efectivo pese a tener saldo en mi calcomanía. Una vez más pienso que la tecnología usada por ese concesionario es de la prehistoria y me convenzo de que pese a todos los panchotes que se hicieron para interoperar los sistemas, nos siguen viendo la cara.

hugo.gonzalez@milenio.com

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