Tecno empresa

Mejor pedir perdón que permiso

¿Te sorprende que alguien como yo, que se dice especialista en el mercado de telecomunicaciones, no haga olas sobre una de las decisiones más importantes que ha tomado el regulador del sector desde hace algunos años? No te sorprendas, esperé alguna reacción por parte de las autoridades, de Dish y Telmex, los implicados en la concentración sancionada.

Y apenas ayer el Ifetel emitió un boletín que nos da más certeza de lo que analizó y sancionó la autoridad en la materia, información que  agradezco, ya que veo que el instituto tomó en serio (con todo y sus consultas) su papel como regulador.

Al principio tenía muchas dudas porque me parecía que el regulador no dejaba en claro si la operación entre Dish y Telmex se había quedado en el terreno de una “supuesta concentración” o si podíamos decir que, como lo definió el regulador en su comunicado, Telmex tomó control de las operaciones de Dish.

Más allá de todas las multas impuestas a las distintas filiales de Telmex y sobre todo de Dish, destaca el párrafo en el cual el Ifetel aclara que las sanciones solo son por no haber entregado información sobre la operación pues de haberlo hecho el regulador habría actuado en materia de competencia económica como se lo marca la ley; como quien dice: si me hubieras pedido permiso, te lo hubiera negado.

Hace unos días leí unas declaraciones de una de las comisionadas, quien decía que con estas multas no se cancela la alianza, lo que no le ayuda mucho al regulador porque, como lo dijo ayer, si bien estas multas son por no haber avisado, eso “no prejuzga sobre los efectos que estos actos tengan bajo la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión”. Tal vez malinterpreto pero esas líneas me dicen que el instituto aún puede realizar una nueva investigación y emitir sanciones sobre eventuales violaciones a la nueva ley.

Si te preguntas qué otras sanciones puede generar, solamente te recuerdo que según la nueva ley, el operador preponderante en telecomunicaciones no podía beneficiarse de la cláusula de gratuidad derivada de las reglas del must carry y must offer; por tanto, ¿si uno de ellos tomó control del otro, ambos se beneficiaron de la retransmisión gratuita de contenidos? Apostarle a pedir perdón mejor que pedir permiso resultó arriesgado. ¡Vaya problemón!

hugo.gonzalez@milenio.com

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