Tecno empresa

¡Huele a gaaas!

Ya pasaron 11 días desde la explosión de una pipa de gas LP en el Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa y apenas ayer pude darme cuenta de que nos encanta el mitote, pues tras disiparse la polvareda del accidente todo sigue igual y seguimos viendo los mismos riesgos en el transporte y suministro del combustible.

El fin de semana circulé por la zona del hospital y aunque se observa una leve presencia policiaca como para alejar a los curiosos y metiches, unas calles más adelante pude ver una pipa en pésimas condiciones surtiendo gas, lo que me trajo a la mente la larga lista de accidentes relacionados con estos vehículos.

No pretendo linchar a nadie, pero urge poner en orden ese servicio; si no, vamos a sumar otros accidentes, como los ya registrados este año en Atitalaquia, Hidalgo, y en el Pedregal y Tlalpan, Distrito Federal. O los percances del año pasado en la colonia Cerrito Colorado, en Querétaro; en la autopista Chamapa-La Venta; en la México-Querétaro, y en las carreteras federales a Atlixco, Puebla, o Chapala, Jalisco.

O como el de mayo de 2013, cuando también se hizo mucho pancho por el accidente de una pipa en Ecatepec y se dijo que se metería en orden el servicio. También se dijo que siete de cada 10 pipas que distribuyen gas en el DF están en mal estado y circulan alrededor de 400 pipas irregulares en la ciudad. ¿Qué esperamos para modernizar y hacer más ecológico e inteligente el servicio?

Otros peligros

Felicidades a las 47 empresas (como la Minera Frisco) y a los gobiernos municipales y estatales que recibieron el viernes pasado sus certificados de destrucción y no existencia de bifenilos policlorados (BPC) de parte del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo México, pues demuestran su compromiso con la salud de la población y el medio ambiente. A seis años del proyecto que busca minimizar el impacto en México de los BPC (sustancias que por su elevada toxicidad son considerados residuos peligrosos), el PNUD, que en México es representado por María del Carmen Sacasa, y la Semarnat han logrado la destrucción de más de 932 toneladas de BPC mediante el apoyo a empresas que posean estas sustancias, al financiar desde 20 hasta 100 por ciento de la destrucción o descontaminación de los equipos. Por cierto, ya que ando de Ecoloco, repito mi pregunta que hice en Twitter con copia a nuestro delegado en Cuajimalpa, Adrián Rubalvaca: ¿Alguien nos podría decir dónde quedaron los cientos de árboles que se quitaron para la obra de Hueyatlaco?

hugo.gonzalez@milenio.com

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