Tecno empresa

Ficrea, entre la transa y la intervención de carnicero

Desde hace meses había buscado que alguien me explicara cómo, cuándo y por qué se realizó la intervención de Ficrea, pues desde el inicio me parecieron muy extraños los tiempos y modos por los que se decidió darle matanga a la Sofipo.

Por fortuna ya tengo información que me hace suponer que el inversionista mayoritario, Rafael Antonio Olvera Amezcua, se prestó casi 200 millones de dólares en perjuicio de los ahorradores; sin embargo, esa transa se hubiera detectado, frenado y castigado sin afectar a los clientes de Ficrea.

Como bien sabes, la Sofipo quería ser banco y por eso vivía intensas auditorías por parte del personal de la CNBV, quienes prácticamente vivían en Ficrea no desde hace meses, sino años, y por eso entendía cómo operaba la empresa y conocía, por lo menos desde hace cuatro años, la existencia de Leadman Trade y de Baus & Jackman. Entonces, ¿nunca vieron nada? Y si vieron algo, ¿por qué no pidieron la intervención de la Seido? ¿Nunca detectaron las operaciones raras de Rafael Olvera? ¿La autoridad querrá decirnos las fechas y los montos de las operaciones que fueron sumando el faltante de 200 millones de dólares?

Pero el asunto de fondo no es la auditoría, sino el diseño de la intervención, pues aún conociendo el funcionamiento de Ficrea, la CNBV nunca consideró el daño al ahorrador, ya que, de un solo tajo (como carnicero), tronó a la empresa.

Lo más lógico era que la CNBV hubiera intervenido gerencialmente a Ficrea, con el objetivo de que el interventor conociera el funcionamiento de la empresa para seguir operando, para después ir por Leadman y Baus mediante la PGR, ¿acaso pensaba la autoridad que los clientes eran de chocolate? ¿El objetivo era tronar la columna vertebral de Ficrea? ¿No pensaron en el golpe a la confianza en el sistema financiero mexicano? ¿Quién querrá ahora invertir en una institución diferente a los bancos que pagan intereses por debajo de la inflación? ¿Por qué matar una empresa que estaba operando y pagando a sus clientes? En fin.

Segunda réplica

El director de Comunicación de Grupo Altavista, Gary Bermúdez, me dice sobre la empresa y su presidente, Ricardo Orrantia, que no existe ninguna averiguación y mucho menos inhabilitación por parte del gobierno, pues no se encuentra en la lista de empresas sancionadas por la Secretaría de la Función Pública, de lo contrario no podría participar y ganar otras licitaciones en la actual administración. O sea, pura mala leche sobre ellos.

hugo.gonzalez@milenio.com

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