Tecno empresa

Contrato chueco de la Sedesol "reloaded"

Con tanto asunto de telecomunicaciones me había olvidado de mis otros temas techies que siempre intentan ser del interés de los hombres de negocios tecnificados y de los amantes de la tecnología interesados en los negocios. Por eso no había felicitado y agradecido como se merece al diputado panista Mario Alberto Dávila Delgado, quien finalmente escuchó mis advertencias sobre aquel contrato de la Sedesol con el cual se renovó su infraestructura de cómputo con equipo viejo, obsoleto y, en algunos casos, hasta usado.

En su punto de acuerdo presentado la semana pasada, el diputado Dávila exhorta a la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y al Órgano Interno de Control en la Sedesol a inspeccionar las presuntas irregularidades en el procedimiento seguido sobre la autorización plurianual para contratar el aprovisionamiento de equipo de cómputo personal destinado al sector desarrollo social en 2013.

Agradezco al mismo diputado, que tuvo el tino y el atrevimiento de citar lo que publiqué en este diario el 26 de septiembre del año pasado, cuando ofrecí detalles del contrato chueco de la Sedesol.

Pero el reconocimiento se debe a que en medio de tantas reformas estructurales y tanta discusión prioritaria, este diputado tuvo el mérito de seguir ese tema, que si bien no es de relumbrón sí afecta el desempeño y la reputación de una secretaría como la Sedesol, la cual se habría permitido emplear equipo usado y viejo que al poco tiempo habrá que reemplazar.

Sé que los puntos de acuerdo y las investigaciones de la ASF a veces se convierten en llamados a misa; sin embargo, vale la pena recordar este asunto, porque se avecinan algunos contratos similares en el gobierno federal, como uno de la Conagua, y no vaya ser que nuevamente haya contratos chuecos.

ME VALE

Muchos siguen preguntándose por qué siempre me quejo del preponderante en telecomunicaciones y no digo nada del preponderante en radiodifusión, o sea, de Televisa. Simplemente porque me vale, porque no soy su cliente. No tengo nada que reprocharle a esa empresa, porque no veo sus canales, no tengo Cablevisión y mucho menos Sky. No me informo con sus noticieros, no me gustan sus telenovelas y menos sus programas para viejas fodongas. Simplemente la apago y prefiero ver mis contenidos favoritos en Netflix o en YouTube. Me encantaría que mis padres o varios de mis amigos hicieran lo mismo; sin embargo, el precio y la mala calidad del servicio no les permiten contratar el servicio de internet que tiene acaparado Telmex-Telcel.

hugo.gonzalez@milenio.com

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