Gajes del orificio

Un Vive Latino grupero y tropical

En medio de la tormenta que significa la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, el mundo con todas sus particularidades sigue su marcha y entre esas particularidades se encuentra la música. Así pues, vayamos a nuestro campo habitual y hablemos de nuestra materia.

A mediados de este mes se anunció el elenco que participará en la versión 2017 del Vive Latino, y aunque ya no sorprende, no deja de resultar significativo que entre las cabezas del cartel se anuncie a Bronco y a la Sonora Santanera. La música grupera y la música tropical (con sus diferentes géneros: el danzón, el mambo, el bolero, la guaracha, la cumbia) como estelares en un festival que en sus inicios era exclusivamente de rock.

Se dice que los tiempos cambian, que el rock ya es indefinible, que los crossovers (eufzemismo de promiscuidad) son lo de hoy, que debemos ser abiertos y eclécticos, que el Vive Latino es “un evento de cultura musical” y que por eso ha de abrirse a todas las expresiones, etcétera. Son buenas excusas, sin duda, y justifican la presencia de las dos agrupaciones mencionadas y de los Tigres del Norte, Los Ángeles Azules o Paquita la del Barrio en ediciones anteriores. Todo ello para no decir la verdad: que el rockcito que se hace hoy en México es un híbrido con un público cada vez más escaso que no garantiza el negocio y que por ello se recurre a grupos y solistas de raigambre populachera.

Entiéndase: nada tengo en contra, por ejemplo, de la Sonora Santanera y su larga y admirable trayectoria dentro de lo suyo. Pero afirmar que se le incluye en el Vive Latino por cuestiones culturales es un mal chiste que ni siquiera se cuenta solo. Lo cierto es que en México el rock se encuentra en estado de coma, confinado en lo subterráneo (como en los tiempos post-Avándaro) y ya no rinde suficientes dividendos.

Así pues: todos a cantar “La boa”, “El ladrón”, “Perfume de gardenias” y “Bómboro quiñá quiñá”.

Twitter: @hualgami