Gajes del orificio

Alt-J y el triángulo perfecto

El cuarteto se reinventa en este "This Is All Yours", que nos recuerda a Foals o Peter Gabriel.

A fines de 2012, comenté en un artículo publicado en la revista Nexos que, a raíz de la aparición de su disco debut, An Awesome Wave,  Alt-J era una propuesta de la cual podíamos esperar mucho en adelante. Dos años han pasado desde entonces y es ahora que este proyecto surgido en Leeds, Inglaterra, reaparece con su segundo álbum, This Is All Yours (Atlantic, 2014), tan sorprendentemente bueno como su antecesor.

Más allá del culto hipster que algunos le profesan, Alt-J (cuyo nombre se debe a que en algunas computadoras Mac, al apretar las teclas Alt y J, aparece un triángulo equilátero) tiene una propuesta tan ecléctica como inasible. Hay algo de rock alternativo en su música que lo mismo puede remitir a Foals o a Fleet Foxes, pero también hay mucho de electrónica y de coqueteos con el rock progresivo y el postrock, aunque de pronto pueden desconcertar con un inesperado rock-funk, un tema folkie, sonidos a la Peter Gabriel o hasta guiños del mejor pop.

Formado en 2008 por cuatro estudiantes de Arte de la Universidad de Leeds, el cuarteto se reinventa en este This Is All Yours, mediante la elaborada y cerebral construcción de una catorcena de composiciones (si incluimos el bonus track “Lovely Day”) sin fisuras que van de la polifonía vocal de Intro al minimalismo folk de “Arrival in Nara” y los oscuros cantos cuasi góticos de “Nara” y “Leaving Nara”. El misticismo en apariencia solemne se rompe, se rasga, con la vital y súbitamente roquera “Left Hand Free”(que remite a The Beta Band) o la al mismo tiempo progresiva y pastoral “Choice Kingdom”. Hay joyas como “Hunger of the Pine” y “Bloodflood Part II”, que recuerdan a These New Puritans, “Warm Foothills” (dulcemente juguetona en el intercambio entre la voz masculina y la femenina), “The Gospel of John Hurt” (inquietante y levemente ominosa) y “Pusher” (austera, triste, pero de enorme belleza acústica).

Dos discos en dos años. Dos discos que muestran una propuesta a la vez inteligente y sensible. Alt-J tiene mucho que dar y mucho que decir. Esperemos con interés su tercer trabajo.  

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