El país de las maravillas

¿Qué valores puede tener un gordo?

Confieso con pena, mientras me bebo un vaso de Coca (Light) y una pieza de pan de muerto, que formo parte de la vergonzante estadística que mencionó el secretario de Salud de Nuevo León, Jesús Zacarías Villarreal Pérez.

Soy parte de ese 71 por ciento de adultos que por ser costales mal comidos hacemos que la báscula brinque y se nos catalogue como obesos.

Como todo gordo, vivo en la negación: No estoy gordo, estoy chubby; no es que coma mal, es que no me disciplino; no es que no quiera hacer ejercicio, es que el tiempo no me deja. Y la verdad, tampoco tengo panza de tambor, aunque hace rato que dejé de soñar con verme los abdominales.

Necesitamos, dice Zacarías, programas de salud para combatir la mala alimentación y el sedentarismo. Necesitamos, digo yo, dejar las excusas y comer más lechuga y menos grasa; más fibra y menos almidones; más agua y menos refrescos.

Soy pues un gordo irredento que sueña con no estar tan, tan gordo. ¿Qué clase de valores pueden esperarse de alguien así? Pero leo que en otras partes están peor que yo. No nomás en cuanto a que veo algunas panzas de botija, que de por sí es triste, sino en cuanto a que veo que le dicen “valores” a cosas que yo les digo de otro modo.

Resulta que los chicos de secundaria aprenderán “valores” trabajando los fines de semana. ¿Cómo? Sí: para inculcarles valores como comprensión, compañerismo, generosidad, gratitud y participación, se los quitarán a las familias los fines de semana y los pondrán a barrer, a desyerbar, a impermeabilizar, a reforestar...

Ya veremos pues a los chicos de secundaria aprendiendo a hacer el trabajo que deberían hacer otros. De seguro irán acompañados de maestros entusiastas, no lo dudo, pero con eso lo que les van a enseñar es que hay autoridades que pueden hacerse guajes y dejar que las cosas decaigan sin pagar por ello.

A eso le dicen valores. Yo le digo de otro modo, pero se oiría muy feo, así que sólo diré que después la noticia, hasta mi cinismo tragón me pareció positivo. Provecho.