El país de las maravillas

En Palacio, despacio

Las esculturas que representan a la justicia y que adornan los despachos de abogados y jueces presentan errores garrafales. En primer lugar, dan a entender que la materia de leguleyos y magistrados es la impartición de justicia, cuando en realidad lo que hacen es aplicar la ley. Hoy, ni el más cándido de los nuevoleoneses abriga la idea peregrina de que en las sedes de Poder Judicial se imparta justicia.

El segundo error tiene que ver con la velocidad. Las estatuas citadas arriba muestran varios elementos simbólicos. Una espada como símbolo de la capacidad de ejecución, una balanza como símbolo de equilibrio, y una venda en los ojos como símbolo de que la justicia se aplica con imparcialidad, sin ver.

Además que la justicia tendría que aparecer sin espada y sin dientes; de que a veces en vez de balanza tendría que tener una caja registradora; de que la venda imparcial tendría que ser cambiada por un filero (Martín Fierro: “La ley es como el cuchillo / no ofende a quien la maneja”); más allá de eso, digo, la justicia tendría que aparecer ¡sin piernas!, porque avanza con más lentitud que la más lenta de las tortugas.

Supuestamente el sistema acusatorio de justicia penal abreviará algunos procesos, pero hasta el momento, la ley se mueve como dice el título de la columna: despacio.

Esto no ha salido bien. Para los inocentes que caen en manos de abogados poco escrupulosos, esa lentitud significa pagar y pagar (y a veces hasta purgar penas) mientras los engranes giran entre rechinidos que deben aceitarse en efectivo. Los culpables a veces salen de la cárcel cuando llega su dictamen, de tanto que tardó el proceso.

Y como se aprecia en la persecución contra funcionarios anteriores, esa lentitud también aleja las posibilidades de que se haga justicia… digo, de que se aplique la ley.

El 22 de enero debía comparecer el ex gobernador Rodrigo Medina para responder a la tercera imputación que le achacan. Pero como los trámites al parecer se hacen a gatas, no es posible obtener papeles en plazos apropiados. Medina debía comparecer el 29 de septiembre del año pasado, unos trámites obligaron a diferir la sesión para el 22 de enero, y ahora se aplazó para el 28 de mayo. Lo mismo vale para el ex secretario de Desarrollo Económico, Rolando Zubirán.

Pero si uno se atrasa unos días en el pago de un recibo, en general lo paga caro. Eso es la ley, pero ciertamente no es justo. ¿O hay que apechugar sin rechinar?

horacio.salazar@milenio.com