El país de las maravillas

Una minitipología de los facebookeros

Primero quería escribir sobre el procurador y sus inocentadas carentes de tacto, pero luego me dije que no vale la pena insistir en lo obvio. Luego pensé en pergeñar sesudas digresiones acerca de la explosión de efusiones cavernarias al ponerse en marcha el año político, pero concluí que mis dos o tres lectoras no merecen un castigo así en sabadito alegre.

Todo esto era porque en realidad quería decir algo sobre los estudiantes de Ayotzinapa, pero la verdad no puedo. Después de leer 20 versiones sobre los hechos, de ver el testimonio de un sobreviviente, las declaraciones de los municipales, el video de la suegra del alcalde, las fanfarronadas de políticos capitalinos, siento que todo se enturbia y que soltar una opinión más sólo acabará de ensuciar algo de por sí cochino.

Así que resolví salirme por la tangente y compartir con ustedes una minitipología de los usuarios de Facebook. Cada día que pasa borro a unos cuantos nombres de mi lista, bloqueo un montón de anuncios, y poco a poco me he ido quedando con un muro más limpio y donde se notan más los patrones.

Veamos pues algunos tipos de facebookeros (todos tenemos un poco de cada tipo):

El sabueso. Es uno de mis favoritos. Experto en encontrar contenidos insólitos, divertidos, entretenidos, políticamente correctos. Es el curador por excelencia de materiales interesantes y una de las razones por las que sigo consultando mi muro.

Mamá cuervo. También se da en la variante Papá Cuervo. Es alguien tan orgulloso de su(s) hijos(as) que continuamente distribuye al mundo imágenes, videos y garabatos producidos por su descendiente.

El Seinfeld. Continuamente está tratando de ser gracioso acerca de nada. A veces le sale; a veces nomás te lo brincas y ya.

El revolucionario. Siempre está contra el régimen, criticando todo lo criticable, emprendiendo cruzadas verbales contra todo lo execrable de este mundo materialista, lacayo de los oligarcas de Occidente. Claro, suele ser revolucionario de teclado.

El 1984. Forma una minoría de uno, y está orgulloso de ello. No sigue ninguna tendencia, nada le gusta, nada le disgusta, y sólo presume, quién sabe ante quién, su antinconvencionalismo radical.

La persinada. Sube fotos de flores, memes llenos de cajeta y dulzura, ángeles, arcángeles, querubines, pensamientos bonitos e inspiradores, y agradecimientos a todas las cohortes celestiales por tener un nuevo día para bendecir a todos.

El Demóstenes. Pontifica largo y tendido para demostrar el error en el que está un pelagatos que no se pela ni solo. Usa palabras domingueras para demostrar su sapiencia y a veces es capaz de defender con éxito dos posturas contrapuestas.

La cinéfila. Sabe hasta de qué color traía los calzones una estrella de cine en su decimoséptima película, conoce todos los errores de producción y a veces se le pasa la mano y suelta uno que otro spoiler.

El buscacausas. Siempre anda en pos de la siguiente víctima qué apoyar. Da lo mismo si son víctimas del ébola o perros condenados, arañas de jardín o secoyas, el caso es tener una causa para pontificar contra los irresponsables de este mundo.

horacio.salazar@milenio.com