El país de las maravillas

México, potencia turística… en ciernes

Sentado en una banca frente a la Alameda de la Ciudad de México, el otro día me engullí una nieve mientras hacía dos cosas: por un lado, veía la gran cantidad de extranjeros que caminan por las avenidas de la ciudad capital. Por el otro, cavilaba sobre los datos recientes en relación al turismo internacional.

Resulta que en 2016 visitaron México 35 millones de extranjeros (más de la mitad venían de Estados Unidos), y según los datos de la Organización Mundial de Turismo, eso bastó para ubicarnos en el octavo lugar entre los países más visitados del mundo.

La lista de paraísos turísticos empieza con Francia, seguido por Estados Unidos, España, China, Italia, Reino Unido, Alemania, México, Tailandia y Turquía.

Seguro que para el Gobierno Federal el dato fue positivo. Después de todo, en años recientes habíamos caído como destino turístico: en 2012 ocupamos la posición 12, y en 2013 la 15. Uf. Sí hemos remontado lugares.

Cancún y la Riviera Maya son con mucho el destino preferido de los visitantes. Dice un dato que de los 12.5 millones de turistas que llegaron a México por avión, 4.4 millones pisaron tierra en Cancún. Pero en términos de ocupación hotelera, pensé, la Ciudad de México sigue siendo el destino más importante.

¿Aplaudimos con fuerza? Sí, pero con cautela. Hace unos días, Óscar Vera publicó un concienzudo análisis (http://mile.io/2utjtfX) sobre las cifras, y tras revisar causas posibles de la mejoría, concluyó que en buena parte el ascenso en la tabla tuvo más que ver con que otros países tuvieron un mal año. Chin.

Un par de indicadores nos reitera que somos un país de claroscuros. De acuerdo con el Foro Económico Mundial, entre las mejores cartas turísticas que tenemos están recursos naturales y recursos culturales. En contraste, entre las cartas más malas están rezago ambiental, ambiente de negocios y la ya crónica inseguridad que vivimos.

El secretario de Turismo, Enrique de la Madrid, tiene razón al decir que nuestra apertura es un factor importante. Tenemos que estar abiertos al mundo, sí, pero necesitamos trabajar mucho en atenuar los factores malos.

Y en esto jugamos todos. México es un tesoro, pero en forma de un diamante en bruto, y necesitamos participar todos en la misión continua de construir país. Es verdaderamente fundamental que todos los sectores, desde el comercio hasta la industria, cerremos filas y ayudemos con hechos a que ese octavo lugar sea estable y lleguemos a ser, muy en serio, la potencia turística que merecemos por nuestro hermoso México.

horacio.salazar@milenio.com