El país de las maravillas

Fuerza Civil: un milagro irrepetible

Luis Petersen escribió una vez ("El modelo Nuevo León", 28/05/2015) que el éxito contra la inseguridad nació a partir de un modelo con cuatro elementos: (1) un esfuerzo común, apolítico, con mucho apoyo del sector privado, (2) ayuda militar, (3) la creación de Fuerza Civil, y (4) una intensa campaña de depuración.

Ha pasado casi un año y el panorama es otro. De nueva cuenta la inseguridad se ha vuelto foco de alarma. Todos los indicadores de inseguridad están en rojo, y la gente ve con azoro el aumento en delitos del fuero común, pero también las ejecuciones que parecen traer mensaje.

¿Se podrá repetir bajo la nueva administración ese "modelo Nuevo León" del que hablaba Luis hace un año? Lo dudo mucho.

Me explico. Hace unos años me invitaron a participar en un libro que documentó la historia de Fuerza Civil, así que pude dialogar con muchos actores: funcionarios, directivos, policías y consultores.

De aquellas conversaciones aprendí mucho sobre la nueva policía de Nuevo León, pero sobre todo de las dificultades que implicó construirla, y traeré a cuento sólo dos detalles de los mil que acumulé con ese proyecto.

El primero es que para todos los actores de aquellos tiempos fue esencial la colaboración insólita entre Gobierno y sector privado. De ambos lados me dijeron que era algo raro, pero indispensable, y un factor clave fue la disposición del Gobierno a dejarse aconsejar y a reconocer el problema.

Si no se admite que hay problemas, no se atienden las razones de otros. El Gobierno actual se hace loco diciendo que la deserción en Fuerza Civil es limitada, pero si en julio del año pasado había casi 4 mil 400 elementos y en abril de este año quedaban 3 mil 600.

Ahora no hay diálogo con el sector privado, según declaraciones como las de Álvaro Fernández, de Alfa, o las inquietudes de las cámaras industriales. Un gobierno que no quiere ver la realidad y que no se alía con la IP no logrará unir esfuerzos como los requeridos para repetir aquel milagro.

El segundo detalle. Hace como mes y medio pude escuchar una plática entre policías que hablaban de la situación de Fuerza Civil, y escuché que la nueva administración había llegado con la guadaña afilada recortando todo. Desde antes que naciera Fuerza Civil se admitió que sería muy caro porque implicaba una necesarísima dignificación del policía. Recortarles los fondos es la razón más probable detrás de las deserciones, y no, como dijo el gobernador, que se les prometió de más y no se les cumplió. Así, ni de milagro.

horacio.salazar@milenio.com