El país de las maravillas

¿Y tú qué estás leyendo ahorita?

Como persona que lee (justo lo que estás haciendo ahorita), estoy seguro de que estás al tanto de que hoy es un día importante para nosotros los bibliófilos, los que amamos los libros. Y es que desde los años de José López Portillo se decidió que el 12 de noviembre, polémico pero estandarizado como la fecha del nacimiento de Sor Juana, se convirtiera en Día Nacional del Libro.

Hoy los mexicanos celebramos la existencia de ese objeto portátil al que muchos tenemos un afecto inexplicable. Cada cierto tiempo, yo desempolvo el bello soneto de Quevedo que habla de la lectura y que empieza así:

Retirado en la paz de estos desiertos, con pocos, pero doctos libros juntos, vivo en conversación con los difuntos, y escucho con mis ojos a los muertos. Si no siempre entendidos, siempre abiertos, o enmiendan, o fecundan mis asuntos; y en músicos callados contrapUn libro es una ventana para dialogar con lo mejor del intelecto humano de todos los tiempos. Y quien piense que leer un libro es una vía de un solo sentido, tiene que replantAlgunas personas, cuando ven esa biblioteca, me preguntan con cara de asombro: ¿Y los has leído todos? ¡Qué más quisiera! No recuerdo quién hizo una vez el cálculo de cuántos libros podría leer una persona en una vida dedicada sólo a la lectura, y la cantidad no era ni siquiera grande.

Pero además, leer libros no es una competencia ni una carrera. Es una actividad enriquecedora. Te permite ver la realidad con más puntos de comparación, te permite asomarte a experiencias ajenas y, sobre todo, algo crucial en estos días, te deja imaginar un mundo verdaderamente mejor. ¡A leer!

horacio.salazar@milenio.com