El país de las maravillas

¿Cómo diablos salimos del hoyo educativo?

Estados Unidos quedó muy molesto por los resultados más recientes de las pruebas PISA, pues los países occidentales fueron barridos del cuadro por China y sobre todo por Shanghai. La boca abierta más allá del Bravo fue ejemplificada por la revista Time, a cuyos editores no se les ocurrió otra salida que decir: sin duda los chinos hicieron trampa.

Andreas Schleicher, uno de los funcionarios de la OCDE que participa en la ejecución periódica de estas pruebas, comentó al respecto: “Siempre que un estadunidense o un europeo gana una medalla de oro en las Olimpiadas, los encumbramos como héroes. Cuando lo hace un chino, el primer reflejo parece ser que deben estar dopados, o si eso parece ir demasiado lejos, que debe haber sido resultado de un entrenamiento inhumano”.

Schleicher les levantó las faldas a los críticos occidentales pidiendo que antes de enjuiciar los resultados de una prueba en la que participan muchísimos miles de personas (la prueba PISA 2012 se aplicó a más de medio millón de estudiantes en 65 países), primero lean la vitrina metodológica y los datos del estudio.

Pero esa respuesta es típica de otra costumbre yo no sé si occidental, pero ciertamente muy cultivada en nuestro país: la de echarle la culpa a otros.

Veamos un dato desnudo que revela el tamaño de los abismos que la prueba revela. En matemáticas, apenas 2 por ciento de los niños gringos y 3 por ciento de los europeos se ubican entre el nivel más alto de la prueba. Esto significa que son capaces de conceptualizar, generalizar y utilizar las matemáticas en contextos nuevos. Para Shanghai, el porcentaje es superior al 30 por ciento.

¿Pero se debió esto a que los chinos estudiaron más o hubo mano negra? La prueba también les preguntó sobre las razones de su desempeño. Más de 75 por ciento de los chicos franceses dijo que el examen era muy duro; dos tercios, que el profesor no logró interesarlos en la materia; la mitad, que el profesor explicó mal o que tuvieron mala suerte. Los alumnos de Shanghai creen que lograrán el éxito si se empeñan más y confían en que sus profesores les ayudarán a crecer.

“Las comparaciones internacionales nunca son sencillas y no son perfectas”, dice Schleicher. “Pero PISA prueba lo que es posible en educación, acaba con las excusas de los complacientes y ayuda a los países a verse a sí mismos en el espejo de los resultados educativos y las oportunidades educativas que ofrecen los líderes mundiales en educación”.

La prueba 2012 se centró en matemáticas y México mejoró desde la prueba de 2003, pero se trata de una mejoría muy relativa. Veamos los puntajes respecto al promedio de la OCDE: matemáticas, México, 413 puntos; promedio OCDE, 494 (vamos atrasados dos años en escolaridad); lectura, México, 424 puntos; promedio OCDE, 496 (igual, dos años de rezago); ciencias, México, 415 puntos; promedio OCDE, 501 (rezago de dos años).

Pero le aplaudimos a un diputado que se encuera en tribuna, a unos manifestantes que queman un arbolito y a pasajeros que se saltan el torniquete para no pagar. Estamos jodidos, mexicanos.