El país de las maravillas

¡Al diablo los debates!

La aritmética es simple. Tres candidatos acudieron a la cita, y debatieron hora y media, el equivalente a 30 minutos por cabeza. Los llorones de la equidad querían poner ante el micrófono a los diez aspirantes a la gubernatura. Eso habría implicado cinco horas de tiempo tirado a la basura.

¿Por qué? Syndy García tuvo que soplarse la hora y media, y supongo que su nota refleja lo más destacado del intercambio. ¿Y qué dice su nota? Que el panista aprovechó para tirarle a la ausente candidata del PRI; que el independiente Jaime Rodríguez aprovechó para tirarle a las instituciones políticas que lo construyeron. Que dos de los oradores se ofrecieron mutuamente cargos en caso de ganar la gubernatura, evidenciando que: o tienen claro que sus posibilidades de llegar son nulas, o toman las cosas a chacota puesto que imaginan un gobierno ofreciendo puestos como si fueran tortillas.

No quiero imaginarme un escenario en el que estuvieran los diez registrados. El monumento al aburrimiento. ¿Por qué? Porque ¿quién diablos puede contrastar diez posturas acerca de los problemas más relevantes para el estado?

Pensemos: el factor más insólito del proceso actual ha sido el peculiar crecimiento de El Bronco, algo que acalambró hasta al PRI, y ese crecimiento se ha basado más en las gracias de machín decimonónico del ex alcalde y sobre todo un buen manejo de internet.

Esto debería darnos una idea. ¿Cuánto le gusta que haya costado organizar el debate de “¿Cómo Vamos, Nuevo León?”? ¿Qué retorno sobre la inversión le podemos calcular?

Sale propuesta. Con una parte pequeña de ese presupuesto se compra un dominio, digamos propuestasnl2015.org (anoche costaba 8.99 dólares), se compra hospedaje y se crea un sitio web armado no para enfrentar las hormonas de los gallos y medir su capacidad oral, sino para construir.

El sitio podría tener tantos canales como temas se quieran: Salud, Educación, Seguridad, Desarrollo Social, etcétera. Se invitaría a los equipos de los candidatos a poner ahí sus planes y proyectos y propuestas. Los armadores del sitio podrían resumir, contrastar, extractar. Y comentar, igual que podrían hacerlo los equipos de los candidatos y la ciudadanía interesada.

Si en verdad tienen propuestas interesantes, de ahí podría salir un borrador de un programa de gobierno que un ganador inteligente podría usar como base de una plataforma real. ¿Sueño guajiro?

horacio.salazar@milenio.com