El país de las maravillas

Yo no me creo para nada la encuesta de Mitofsky

Siempre he dudado de la eficiencia de las encuestas, incluso cuando resultan buenas vaticinadoras de la realidad. Digamos que tengo confianza en que algunas de ellas incluso están bien diseñadas, pero no tengo confianza en su aplicación imparcial y mucho menos en su respuesta realista. Por decirlo pronto, creo que en general a las encuestas la gente responde como cree que el encuestador espera.

Por supuesto, no tengo detrás de mi creencia ningún argumento estadístico ni mucho menos. Es algo así como lo que dicen algunos: me duelen los juanetes, o los callos, o las articulaciones, o sea que va a llover. A mí me sudan las axilas, me lloran los ojos, o sea que nomás no veo cómo.

Sí creo que la gente responda en general a favor del PRI, pero las especificidades de la encuesta de Mitofski que publicó este viernes MILENIO Monterrey hace que me duela el órgano captor de mafufadas, el instinto churrigueresco, la cábula chanflotémprica.

¿Cómo se pregunta en una encuesta para gobernador por qué partido se votaría, sin saber qué gallo (o gallina) pondrá cada uno? Esa pregunta me huele a sensor de borregada, y la respuesta es la esperable, aunque sin duda lo revelador es que más de un tercio de los encuestados de plano no respondieron.

Luego: ¿Quiénes han gobernado mejor? Oops. Otra complicación. Si la alternancia tuviera muchos ciclos y la gente tuviera buena memoria, a lo mejor la creería, pero hemos tenido muy pocos gobernantes panistas como para que la pregunta sea bien válida.

Y para mí, pa-ra mí, la pregunta de si alguien votaría por un candidato independiente es ultra-reveladora: casi la mitad dice que sí. Que sí lo haría, no que sí lo hará. Y pa’l baile vamos. Si llegamos a la elección con un candidato independiente, y si ese candidato independiente saca más de 10 por ciento de la votación, me trago mis palabras... aunque volviendo al reactivo inicial, es un tiro largo decir esto sin tener nombres, sin saber quiénes quedarían como candidatos independientes.

Lo que de plano no me trago ni ebrio y con las defensas en el piso son los resultados de poner a competir a Margarita Arellanes contra la diversa posible galliza tricolor.

¿Que Ivonne Álvarez, desaparecida de la escena local desde que abandonó su alcaldía para irse de senadora, le ganaría por más de diez puntos a Margarita? No la compro.

¿Que Margarita le ganaría por menos de cinco puntos a Jorge Domene? Aunque él particularmente me cae muy bien, tampoco me la creo.

¿Que Adrián de la Garza, un técnico tal vez impecable pero apenas poco más que un subordinado obediente, le ganaría a Margarita por más de ocho puntos? Aunque sacaran papeles de que Margarita tiene chorrocientos casinos, ni así me la creería.

¿Qué Margarita le ganaría a Ildefonso Guajardo, bueno pero extraño, por apenas poco más de dos puntos? Uf. Igual de increíble.

Les propongo a los de Mitofsky que hagan una encuesta mucho más simple: que le pregunten a la misma muestra de encuestados algo más simple a ver qué resultados sacan. La pregunta es: ¿Sabe usted quién es... Ivonne Álvarez, Jorge Domene, Adrián de la Garza, Ildefonso Guajardo? Les juro que se regresarían a México con la cara roja de vergüenza. Vale.

horacio.salazar@milenio.com